Corriendo hacia el final del verano

Begoña Paso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

El final del verano es uno de los momentos más dramáticos del año. La hora de despedirse de la playa, de las tardes interminables y de los juegos infinitos se acerca. Los chavales de la escuela de ocio del Concello de Ribadumia están a punto de despedirse de esta iniciativa, que los mantuvo entretenidos durante sus mañanas estivales. Seguro que echarán de menos andar de parranda, de parque en parque y de actividad en actividad. Especialmente teniendo en cuenta que lo que se avecina es un duro invierno entre libros, apuntes y deberes. Pronto descubrirán que el horizonte no es tan negro como se imaginan. Que en el cole les esperan muchas aventuras, y que dentro de los libros hay miles de emociones por vivir y descubrir.

Pero antes de que hagan ese descubrimiento tendrán que decir hola a un nuevo curso. Y a las actividades que llegarán de la mano de este. En Ribadumia, por ejemplo, ya está abierto el plazo de inscripción en el programa diseñado por el Concello para llenar de actividad las horas libres de estos pequeños y de tranquilidad las de trabajo de sus papás.

Cambiamos de tercio, y salimos de Ribadumia con rumbo a Meaño. Allí, en el paradisíaco entorno de la Quinta de San Amaro, se presenta esta mañana una nueva edición de la carrera popular de Meaño. Y no es una edición cualquiera: el evento cumple un cuarto de siglo de vida. No es fácil que una prueba deportiva alcance a soplar tantas velas, pero esta ha logrado hacerlo, y por eso ha decidido celebrarlo por todo lo alto. Hoy, en la presentación oficial de la carrera, se darán los detalles de la edición de este año. Pero antes se ha echado la vista atrás.

En el Pazo de Lis, también en Meaño, está abierta, desde hace ya un par de semanas, una exposición sobre los 25 años de historia de esta carrera. Los organizadores de la muestra han echado mano de una amplia gama de materiales para ilustrar este largo recorrido vital. Por eso, sobre las mesas y colgando de las paredes hay carteles, dípticos, programas. Hay trofeos, camisetas, dibujos. Hay fotos. Y hay hasta música: quien visite la exposición estará acompañado por el suave murmullo de las canciones que, en estos 25 años, han acompañado las entregas de trofeos a los ganadores de cada una de estas ediciones.