De regalo, a negocio

AROUSA

El padre quiso hacerle un kart a su hijo y terminó dedicándose a la fabricación de estos vehículos de competición con la única empresa gallega del sector

23 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A José Benito Seijo siempre se le dio bien construir coches. Aunque quizás cuando se le metió entre ceja y ceja hacerle un kart de regalo a su hijo Abel, que entonces tenía tres años y medio, no preveía que en este sector iba a estar su futuro profesional y, a la vez, la gran afición de su vástago.

«Este era un poco como el juguete caro, enfocado al cochecito de jardín -explica el padre-. A ratos libres lo iba haciendo y la verdad es que quedó muy bien. Entonces, yo tenía una empresa de venta de coches que no estaba funcionando muy bien y decidí dar un giro. Del coche de jardín empiezas a meterte en carreras y al hacerlo evolucionas deprisa. Empiezas a ponerte al nivel de los demás, a hacer atención en carrera, a variar los modelos.... Y surgen los clientes y ya te centras en la competición».

Esto ocurrió en el año 87, cuando a la vez que José Benito creaba Seijo Karts en Caldas, la única empresa gallega que fabrica estos vehículos de competición y una de las tres existentes en España, su hijo empezaba una trayectoria como corredor, ahora frenada por la dedicación a su propio negocio y su nueva situación familiar, ya que acaba de ser padre de una niña, Nahir.

Aún no había cumplido los cuatro años -«me decían si era capaz de llegar al volante»- cuando Abel hizo su primera carrera en Chantada que, casualidades de la vida, ganó el mismísimo Fernando Alonso, que ya despuntaba con los karts. Después coincidieron menos, ya que el asturiano es dos años mayor que el caldense y no pertenecían a la misma categoría. «Coincidíamos, pero yo corría en 50 centímetros cúbicos y él en 80», cuenta. Emular al piloto de Fórmula 1 es un sueño apto solo para unos pocos. «Hace falta mucho dinero -señala Abel-, patrocinadores que es complicado encontrar... Es mejor dejar la ilusión, hay que comer todos los días. Una temporada en Fórmula 1 cuesta tanto como un chalé y como no me puedo comprar uno cada año, a lo sumo uno para toda la vida...». Advierte que entre los pilotos también hay piques, como en las grandes categorías, «pero siempre se quedan en la pista».

Aceleración

«Lo que más me gusta desde siempre es la aceleración que tiene el kart -explica Abel- es lo más divertido». Pero competir a un nivel alto exige mucho presupuesto. «Hay campeonatos social, regional, nacional, europeo o internacional -añade-. Y vale, para uno social llevas unas ruedas duras y te vas a pasar el día. Para uno regional ya vas apostando a algo y ya tienes que gastar un poquito más. Ya para nacional, necesitas un mantenimiento especial, por lo menos cuatro juegos de ruedas en una carrera».

Su padre explica que la empresa, además de la fabricación de estos vehículos, presta los servicios de reparación, asistencia en carrera, incluyendo la puesta a punto, el mantenimiento, la venta de recambios y la venta, por supuesto, de karts. «En una competición -añade José Benito- el piloto lleva una máquina y esta necesita de un técnico para la puesta a punto. Y eso engloba muchas cosas».

Pontevedra es la provincia gallega quizá con mayor afición a los karts, según apunta Abel, con los circuitos de Porriño o San Lorenzo de Meis, aunque a nivel general en España estamos lejos de países como Italia o Francia. «En karting todas las marcas son italianas, es donde más se corre -indica Abel Seijo-. El plástico y el aluminio que utilizamos en la fabricación viene de allí. Todo tiene que estar homologado».

La actividad les hace trabajar buena parte de los fines de semana, pero en la actualidad, el mayor problema es que la crisis también ha hecho mella en este sector de ocio. «Esto es ocio, no es una necesidad -aclara el padre-. Se gasta dinero si te sobra, y las empresas están pasando ahora bastantes dificultades y eso se está notando».