La noche del maestro Cuco

Jesús Hierro redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

El viernes por la noche más de 200 amigos de varias generaciones se congregaron en el centro sociocultural de Barrantes para dar las gracias a Francisco de Asís Fraga, más conocido como Cuco, con una gran cena-homenaje. Fueron varias las generaciones de jóvenes, y no tan jóvenes, de Ribadumia que cada tarde pasaron por «su biblioteca» desde que en el año 1982 abriera sus puertas. Muchos son los que deben al maestro Cuco, bibliotecario de Ribadumia y licenciado en Filosofía y Letras, sus aprobados en asignaturas como Lengua Española, Lingua Galega, Historia, Filosofía o Latín. También participó en el homenaje el actor vilagarciano Carlos Blanco, quien tras un monólogo en el que disertó sobre música tradicional, dedicó, al igual que Carlos Abal, unas emocionantes palabras al maestro. El «bruxo» que «clava» las preguntas de selectividad. Tiene una intuición única para acertar las preguntas que «caerán» en los exámenes de selectividad. Alumnos de diferentes partes de la comarca, especialmente de la villa de Cabanillas, «peregrinan» en junio o septiembre hasta Ribadumia para escuchar los consejos certeros de Cuco, sobre cuales son los autores que deben repasar, en algunos casos, y estudiar en otros, para el examen de filosofía. Raramente se equivoca en sus predicciones.

Y cuando los tiempos del estudio ya habían quedado atrás, varias generaciones seguían acercándose por su biblioteca porque sin duda era el mejor lugar para la tertulia. Por allí se pasaban para hablar de música, literatura, cine, pero también fútbol y otros temas más cotidianos, prosaicos y menos trascendentes de la vida. Con Cuco se puede hablar de cualquier cosa, y si puede ser envueltos en una nube de humo blanco de Ducados, mejor que mejor.

No es un gran «futbolero», sin embargo se declara profundamente antimadridista, y lo que es más estrambótico, seguidor del equipo de Las Palmas, aunque sin saber muy bien el por qué. Por ello sus amigos le regalaron una camiseta de Las Palmas, y como no podía ser de otra manera, con el número diez a la espalda. También lo obsequiaron con otra elástica del Umia y un buen lote del libros, que a buen seguro «devorará» con pasión.