Con una hora y media de retraso sobre la hora prevista y con ganas de ir al servicio, así llegó ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, a la cita que tenía con la Asociación de Médicos Gallegos (Asomega) en el hotel Louxo de A Toxa para entregarle al ex presidente de la Xunta Gerardo Fernández Albor una insignia de oro por su trayectoria como facultativo. Nada que ver con la política, aunque muchos de los que a primera hora de las mañana cerraron el último Consello de la Xunta antes de las vacaciones, se pasaron después por A Toxa. El líder popular entró en el hotel y tras reunirse con el resto de invitados en los jardines del complejo y antes de sentarse frente al salpicón de marisco y la pierna de ternera que degustaron, pidió a sus acompañantes que le indicaran donde estaba el servicio. Ya no llegó a los aperitivos. Está claro... el Consello de la Xunta fue duro y muy largo.
En las escaleras del Louxo lo esperaban entre otros, la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, que pasará parte de su verano en su pueblo natal de Teruel, el gerente del Chop, José Manuel González, que hizo un paréntesis en sus vacaciones para asistir a una reunión en Pontevedra y acudir al homenaje a Albor al mediodía y por supuesto, la diputada popular Ana Pastor y el presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, José Carro Otero, entre otros. Mientras, Albor esperaba sentado a sus 82 años el momento de la condecoración. Recordó que su etapa como político llegó después de la jubilación. Hasta los 65 años fue cirujano general y del aparato digestivo.