La cocina casera de Manuel

Serxio González serxio.gonzalez@lavoz.es

AROUSA

El Carballinés fue un establecimiento emblemático de Vilagarcía. Uno de esos locales con escalera descendente que permiten una intimidad valiosa que jamás podrán aportar los grandes ventanales y las terrazas de esos otros negocios donde uno se sienta a tomar un café para ver y que lo vean. La historia del Carballinés se agotó con el transcurrir de los años para convertirse en memoria. Pero las cualidades de aquel añejo mesón no se han perdido. Manuel Domínguez acaba de recuperarlas para crear en su interior La Otra Mamá, una propuesta de cocina casera que funciona desde hace un par de semanas en una dirección que conviene recordar: el primer número de la calle Alejandro Cerecedo, justo en su cruce con la calle Castelao.

Quien acuda a La Otra Mamá debe tener en cuenta un par de cosas. En primer lugar, lo que se cuece entre los fogones es obra del propio Manuel Domínguez, cuya mano en la cocina, y lo confirman quienes han probado ya sus recetas, merece la pena. Aunque desde un planteamiento humilde, es cierto que Manuel, con amplia experiencia en el sector hostelero vilagarciano, había realizado alguna incursión previa en el mundo de la gastronomía. De la mano de Xosé Luis Camba y su grupo DES, por ejemplo, para ilustrar desde el punto de vista del apetito alguno de los muchos eventos que desarrolla la firma arousana. En segundo lugar, que nadie acuda al restaurante pensando en la carta. No hay. La idea es aprovechar la fuente inapreciable que constituye la plaza de abastos, situada a un paso, para alimentar con sus productos una cocina de mercado fresca y actualizada cada día. También por encargo. Que el menú diario se ciña al criterio de Manuel Domínguez no quiere decir que la comida, en La Otra Mamá, no se pueda planificar. Al contrario. Otro de los pilares de su restaurante es la potenciación de los encargos, tanto para empresas como para particulares, y la posibilidad, ya sondeada por más de un comensal, de llevarse la comida a casa. Lasañas de carne y marisco, almejas de primera calidad, un entrecot suculento, guisos caseros, de pulpo, o una paella de cacheira que habrá que degustar se irán desgranando entre fogones junto al cuidado de los pinchos y ciertas incursiones en la cocina mediterránea que, con el acento en los salmorejos o los gazpachos, no se prodiga precisamente por estos lares. Poco más se puede escribir. De lo que se trata es de probar. Que aproveche.

O Grove ha rendido un sentido homenaje al polifacético Eduardo Chamorro. Escritor, traductor y periodista recientemente fallecido ha sido el protagonista indiscutible del acto celebrado en el jardín de la cofradía de O Corgo, donde desde ayer descansan sus restos mortales. Vecino de O Grove, concretamente de O Altiño, escribía sus últimas líneas vitales en Madrid a mediados del mes pasado. La voluntad de la familia fue siempre la de trasladarle a tierras mecas, donde reposa al pie de un árbol. El tributo rendido en este paraje sin igual ha sido respaldado por familiares, amigos y colegas de profesión. Se acercó al lugar el también periodista Ernesto Sánchez Pombo y el músico Pedro Magariños, además de diferentes personalidades municipales.