La polémica surgido en torno al futuro del parque empresarial de Tremoedo tiene su origen en una autorización que el director xeral de Patrimonio Cultural, Manuel Rey Pichel, firmó el 27 de mayo. En ella se concede permiso a la sociedad Pettra S. L. para que desarrolle la «prospección arqueolóxica intensiva para a elaboración do parque empresarial de András-Tremoedo no Concello de Vilanova de Arousa (Pontevedra)».
La solicitud fue presentada el 24 de abril, por lo tanto ya con el nuevo Gobierno autonómico en pleno ejercicio. El Servizo de Arqueoloxía de la Xunta emitió un informe positivo el 25 de mayo, que dos días después fue rubricado por el responsable de Patrimonio Cultural.
Tan interesante como la génesis del documento resulta el camino posterior recorrido por la resolución. Inmediatamente después de su adopción, la decisión fue remitida a los dos Concellos afectados por el proyecto sectorial: Vilagarcía y, sobre todo, Vilanova, en cuyo término se aposentaría la mayor parte del polígono industrial. En otras palabras, la Xunta comunicó este nuevo trámite al Ayuntamiento de Vilanova, y por lo tanto a su alcalde, Gonzalo Durán, hace ya varios días, sin que desde el gobierno vilanovés se dijese nada.
La pérdida de 1,5 millones
La verdad es que, por el momento, la Xunta de Núñez Feijoo no ha planteado todavía una alternativa viable al parque empresarial de Tremoedo. Cores Tourís y Durán han hablado de ampliar las áreas de Sete Pías y Baión. Pero cualquiera de estas dos posibilidades exigiría largos años de tramitación, que en el caso del diseño desarrollado por el bipartito se encuentra ya en su fase final.
Existe, incluso, una partida económica considerable incorporada a los presupuestos de la Xunta para este año: 1.580.000 euros para la construcción de 864.000 metros cuadrados de suelo industrial, que se perderían si el proyecto se frena.