Un simple vistazo a las paredes de la iglesia del monasterio de Armenteira permite comprobar que muchas de sus paredes se encuentran teñidas de color verde. Se trata, según explicó ayer el director de la escuela de canteros de la Diputación, Rafael Fontoira, de algas que, por culpa de la condensación que afecta a este edificio, se han propagado por todo el templo. Esta plaga, que afecta a buena parte de las instalaciones religiosas, desaparecerá pronto. La entidad provincial, el Concello y la Xunta han elaborado ya un proyecto para actuar en este emblemático edificio. Solo falta lograr la financiación necesaria -de 1,2 millones de euros- para empezar a trabajar.
El presidente de la Diputación, Rafael Louzán, el delegado territorial de la Xunta, José Manuel Cores Tourís, y el alcalde de Meis, Xosé Luis Pérez Estévez, recorrieron ayer las instalaciones acompañados de Fontoira y del cura párroco. El responsable de la escuela de canteros explicó a las autoridades el estado en el que se encuentra este templo y las obras que precisa. «A Igrexa por sorte só ten problemas de condensación que hai que arranxar», aseguró. Esta deficiencia es la que ha ocasionado que las paredes aparezcan teñidas de verde. Se trata de un alga que se ha ido expandiendo por losmuros. Por eso los primeros trabajos se centrarán en limpiar el interior del edificio. Tarea que, añadió Fontoira, tendrá que realizarse a mano pues el edificio se encuentra protegido por Patrimonio.
Obras en cuatro fases
El proyecto de obras que han redactado los responsables de la escuela de canteros se divide en cuatro fases. La primera de ellas incluirá la limpieza de la fachada exterior y la renovación de las bajantes. Actualmente, estas caídas de agua forman charcos y agravan el problema de humedad del templo. Posteriormente, se procederá a la limpieza de todas las algas que pueblan las paredes del templo. Aquí también se aprovechará para limpiar y volver a pintar todas las bóvedas, que se encuentran muy deterioradas por el paso del tiempo.
Una tercera fase de las obras se centrará en tratar de evitar que se repitan los problemas de humedad. Para ello se renovarán las ventanas con el fin de dotarlas de sistemas que permitan abrirlas automáticamente durante el verano, para que no haya condensación. En invierno, en cambio, se instalarán un total de seis deshumidificadores, que serán los que eviten la humedad de esta iglesia. Por último, la cuarta fase prevé la mejora de los sistema de iluminación de este templo. «Queremos iluminar o rosetón dende o interior para que destaque de noite», aseguró Fontoira.
Al mismo tiempo, se estudiará la posibilidad de incluir en estas obras la reforma de la estructura de hierro y cristal que sujeta al rosetón. Un sistema que se encuentra muy deteriorado por el paso del tiempo.