El buen tiempo permitió que las construcciones expuestas en el parque de Miguel Hernández se mezclaran con la naturaleza
02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hace tiempo que el tiempo se afilió a la anarquía, pero ayer respetó las tradiciones y, para celebrar el 1 de mayo, se visitó de primavera. Esa fidelidad al calendario permitió que los maios de Vilagarcía se celebraran en el parque de Miguel Hernández y que las construcciones se confundieran con la naturaleza y ganaran en vistosidad. Allí se dieron cita los colegios y las asociaciones de siempre, que también como siempre llamaron la atención por la originalidad de sus creaciones. A gamela de Cortegada y As verdades do labrego, de la asociación Contra Vento e Marea; Non deixes de rir, Os pitiños y O barco do río do Con (todos ellos de A Escardia), O xogo do avestruz (Contra Vento e Marea) y un curioso gusano de los Vagalumiños (los pequeños del Vagalume) fueron los que más llamaron la atención del público. Pero por encima de todos ellos, el más original fue un maio natural presentado por el ANPA del Anexo A Lomba bajo el título de Inquedanza galega . En ese escenario no resultó raro que las coplas de los pequeños incidieran en las cacas de los perros y el desastre del laberinto. El cambio de ubicación de los maios dio lugar también a una feliz coincidencia, la de la mezcla de asistentes a la fiesta de la primavera y de los manifestantes de la Festa do Traballo, que coincidieron todos en la céntrica avenida de A Mariña. Por supuesto, la primavera fue recibida como manda la tradición en toda la comarca. En O Grove, por ejemplo, los maios se celebraron en O Corgo. Participaron seis grupos y los premios principales fueron para la Residencia Santo Ángel, por su maio tradicional, y para O espantallo en el apartado artístico. Quedó desierto el de coplas e interpretación, porque no se presentó nadie.