A pocos metros de la calle Xoán XXIII las máquinas siguen trabajado en el proyecto de mejora de la seguridad vial de la PO-316, a su paso por Ardia. Se trata de la principal carretera de acceso al casco urbano que ha sido dotada de un nuevo carril para dar mayor fluidez al tráfico. Este carril ya entró en servicio en Semana Santa, pero las obras continúan.
Los plazos de ejecución también en este caso van con retraso, entre otros motivos porque hubo que cambiar el proyecto sobre la marcha para dar una ubicación más adecuada a la rotonda central. Lo que parece claro es que la obra sí estará finalizada para el verano.
Además de un nuevo carril, el proyecto de mejora de la seguridad vial incluye la dotación de arcenes, un tramo de carril bici y caminos de servidumbre para dar servicio a las fincas situadas a los lados de la vía. La pretensión del gobierno local era aprovechar la apertura de zanjas para que la consellería instalase una nueva red de suministro de agua, ya que la actual tubería está obsoleta, pero Política Territorial no atendió, en esta ocasión, la petición municipal.
Esta obra tiene un coste que ronda los 900.000 euros, que financia la Xunta de Galicia, y completa la actuación iniciada años atrás a partir del tramo más próximo al centro urbano, donde también se construyeron aceras y carril bici.