Finalmente, la fachada del auditorio municipal de Vilagarcía será sustituida. Pero no por un material ajeno al que actualmente cubre el exterior de las instalaciones diseñadas por César Portela. Al contrario. La Dirección Xeral de Urbanismo seguirá empleando la pizarra, aunque de unas características más resistentes y una tonalidad verde más intensa.
Este cambio cromático será, en realidad, el único que en la práctica percibirán los vilagarcianos una vez que las obras se desarrollen. No se trata solo de estética, sino, fundamentalmente, de garantizar la seguridad en el entorno del auditorio, después de que varias de las losas que componen la cobertura del edificio se desprendiesen, obligando al Concello a vallar el recinto y a plantearse, incluso, su clausura de forma temporal. El origen del problema se concentra en tres o cuatro piezas, ubicadas en la vertiente norte, la más expuesta a la acción del salitre.
La elección del material efectuada por la Xunta coincide con la opinión del autor del proyecto, el prestigioso arquitecto pontevedrés César Portela, que fue consultado al respecto por el departamento autonómico. No obstante, el papel de Portela en la sustitución de la fachada se agota en esta consulta, ya que no dirigirá los trabajos. Como tampoco lo hizo en la propia construcción del complejo cultural, ya que en su momento la Consellería de Política Territorial, dirigida entonces por Xosé Cuíña, apostó por separar el diseño de su ejecución, en una decisión poco frecuente.
Será la ingeniería Eptisa la que lleve a cabo, ahora, la colocación de las nuevas placas. Con ellas, el aspecto del auditorio de Vilagarcía se asemejará al que ofrece el Pazo da Cultura de Pontevedra. Varios técnicos de la empresa han visitado ya las instalaciones para preparar el inicio de la intervención, una vez que tanto el Concello como la Xunta han dado el visto bueno al convenio que permitirá financiar los trabajos. Los presupuestos autonómicos de este año incluyen una partida específica destinada al edificio vilagarciano, cuya cuantía máxima se estipula en 800.000 euros.
Esta cantidad se destinará íntegramente a la reposición de la fachada, sin que por el momento se halla alcanzado un acuerdo para solucionar los otros dos problemas detectados en el complejo arousano: la mejora de la insonorización y la impermeabilización de los sótanos, en los que funcionan los locales de ensayo puestos en marcha por la Dirección Xeral de Xuventude, que padecen filtraciones y humedades varias.
En cuanto al primero de estos aspectos, el teniente de alcalde y responsable municipal de Cultura, Xosé Castro Ratón, espera que Obras Públicas acabe por hacerse cargo de la actuación, puesto que al fin y al cabo se trata de un defecto achacable a la propia construcción del salón principal del auditorio.
No sucede lo mismo, sin embargo, con la impermeabilización, puesto que los sótanos no fueron construidos para acoger un uso de este tipo, por lo que con toda probabilidad será el Concello el que tenga que solventar esta dificultad.