A Illa presenta una máquina que retira hasta 30 toneladas de algas cada hora

AROUSA

El mar no deja de escupir algas. Los temporales han arrancado el verde que crece en los fondos de la ría y lo ha empujado sin contemplaciones contra playas como las de O Castelete y O Terrón (Vilanova) y las de la zona sur de A Illa. Ayer, la cofradía de esta localidad aprovechó esa alfombra verde para hacer la presentación en sociedad de una máquina que aliviará, sin duda, los trabajos de limpieza del «esterco». Al acto, que se realizó bajo una pertinaz lluvia y un viento continuo, acudieron representantes de varios pósitos arousanos, seducidos por la posibilidad de encontrar una solución eficaz a su lucha contra las algas.

Y la demostración salió bien. La protagonizaron un tractor que amontonaba el «esterco» y el camión que pasaba detrás recogiendo esas algas sin apenas llevarse arena con ellas. A Jaime Fernández Guerra, el inventor de este doble artilugio, le ha llevado cuatro años diseñarlo. Este empresario de Agolada comenzó a idear un sistema para recoger las algas de las playas cuando la cofradía de Vilaboa se interesó por un sistema que él comercializaba para la recogida de hierba. «Probámolo pero non deu resultado: levantaba moita area e incluso sacaba o marisco», recordaba ayer este dezano. Tiempo después, y con cinco prototipos en el camino, parece haber encontrado la fórmula adecuada: ayer, todos los que asistieron a la exhibición parecían encantados con el resultado de la misma.

No es de extrañar. Según el padre de este invento, la máquina puede recoger hasta 30 toneladas de algas cada hora y hacer un trabajo en la playa equivalente al de cien mariscadoras. «Penso que para eles vai ser unha boa mellora», sentenciaba el inventor de este novedoso sistema.

Aunque la cofradía de A Illa está más que satisfecha con su nueva adquisición, Jaime Fernández está empeñado en seguir mejorando su invento, que pronto podrían ser utilizado por varias cofradías gallegas, máxime viendo los problemas que pósitos como el de Vilanova tienen para hacer frente a estos invasores verdes que cada cierto tiempo vuelven a hacer estragos en los bancos marisqueros.

Ayer, sin ir más lejos, las mariscadoras vilanovesas volvían a estar en sus playas librando una dura batalla para retirar la alfombra verde que las cubre cada vez que sube la marea.