El Extrugasa asustó al Ros Casares

AROUSA

Llegaba el coco a Fontecarmoa y a punto estuvo de marcharse espantado. Un susto sí que se llevó el Ros Casares, que no sintió la victoria segura hasta el final y que vio como el Extrugasa se le subía a las barbas. A cuatro minutos para el final del encuentro, y con 52-57 en el marcador, el cuadro local desperdició un par de posesiones que pudieron haberle alargado un poco más el sueño de derrotar al líder. No lo hizo, y las valencianas ya no dieron más margen.

No parecía al inicio del encuentro que la igualdad se fuera a mantener durante tantos minutos. El Ros Casares pronto comenzó a anotar con relativa facilidad y mediado el primer cuarto se escapaba en el electrónico (8-15), pero de ahí al final del parcial inicial el Extrugasa apretó más en defensa y, sobre todo, no dio concesiones al Ros en el rebote. La fortaleza de las vilagarcianas bajo los aros fue clave para que el partido discurriera como lo hizo. Poco a poco, y con el esfuerzo habitual, las arousanas fueron limando distancias hasta ponerse a un punto (14-15, min 9). La primera ventaja para el cuadro de Vilagarcía sería tras una canasta de Mandisa Stevenson (18-17, min 12) y la máxima diferencia, tres puntos, llegaría a falta de 48 segundos para el descanso (28-25).

El partido se desarrolllaba en distancias cortas y probablemente al ritmo que más convenía a las locales. Desde luego, no había un frenesí anotador y las arousanas, más acostumbradas a moverse en este tipo de marcadores, se veían más cómodas que las valencianas, que abusaban demasiado de las acciones individuales. Y, además, estaba el rebote defensivo, con Tuukkanen especialmente acertada en este apartado. Y el acierto en los triples (7/11 ayer), con lo que parecía que el partido se iba a decidir en el último cuarto.

Pero llegó el momento del despiste. Fueron apenas veinte segundos en los que las locales perdieron tres balones y el Ros Casares no perdonó. Anotó siete puntos en un pis pas y se tomó un respiro importante. El despiste se mantuvo al inicio del último cuarto y pareció que las visitantes ya senteciaban el partido (44-57, min 33). Debió parecérselo también a las valencianas, que se fiaron de más y encajaron un 8-0 que volvía a dar alas al Extrugasa y ponía el marcador en el 52-57 ya relatado al principio. No hubo más. Y no estuvo mal. El problema es que ayer ganó el Gran Canaria y el Extrugasa ya es el farolillo rojo de la Liga Femenina.