El mejillón busca su sitio

AROUSA

El naufragio de Pladimega ha dejado al sector sumido en una guerra de precios que algunos tildan de ficticia e interesada

03 dic 2008 . Actualizado a las 10:47 h.

Pese a ser, probablemente, uno de los mejores productos del mundo, el mejillón gallego está descolocado. Tan descolocado que, a estas alturas, ni quienes lo producen, ni quienes lo transforman, ni quienes lo venden, tienen muy claro a cómo va el kilogramo de ese bivalvo. El naufragio de Pladimega ha desatado una espiral de precios a la baja que amenaza con desestabilizar todos los mercados en los que este bivalvo negro significa algo. El sector, convertido más que nunca en un reino de taifas, entona el sálvese quien pueda y los bateeiros de a pie buscan cómo contrarrestar todas las pérdidas acumuladas durante los últimos meses con la venta de cuanto más mejillón mejor, al precio que sea.

Hay quien asegura que en cuanto se calme el nerviosismo en el que ahora viven muchos productores, las aguas volverán a su cauce y el precio del bivalvo negro volverá a subir. Y hay quien afirma que el desplome de los precios no puede ir mucho más allá: el bivalvo para industria se ofrece con hasta un 20% de descuento, el de Italia podría estar vendiéndose hasta a 0,25, y en calidades que parecían libres de la plaga -normal y grande- también empiezan los titubeos.

Los comercializadores de mejillón -tanto transformadores como depuradores- aseguran que esta caída de precios no les favorece en absoluto. Y no faltan quienes consideran que esta guerra de cotizaciones no responde a la realidad del mercado, si no a una estrategia de quienes hasta ahora formaban parte de Pladimega para demostrar al resto del sector que la unión de la producción es imprescindible para evitar el colapso.

Pero esa es una lección que todos los bateeiros dicen tener aprendida. Incluso los más acérrimos detractores de Pladimega aseguraban ayer que pretender la unidad del sector no está mal, si no todo lo contrario. Lo que falló en este último intento, insisten desde organizaciones como la Federación Arousa Norte, fueron las formas, los métodos empleados.

En marzo, Pladimega decidirá si se da una segunda oportunidad. Quizás para entonces todo esté demasiado roto.