Luces para una caja de sorpresas

Serxio González serxio.gonzalez@lavoz.es

AROUSA

Si aceptamos que lo cortés no quita lo valiente, habremos de convenir también en que lo comercial no necesariamente está reñido con la calidad. Desde hace un año, Tokonoma, una firma de iluminación de referencia en Compostela, ofrece a creadores diversos la oportunidad de ilustrar un espacio muy potente, sin las habituales angosturas, un lugar en el que aplicar su talento con una sola condición: la intervención que lleven a cabo debe tener, de alguna forma, un hilo conductor relacionado con la luz. Caja Negra es su nombre, y por él han pasado ya gentes como J osé Carlos Guerra Teiga, Guillermo Charlín y Enrique Conde . A partir de esta tarde, el pintor vilagarciano Uxío López se apunta al reto. Desde A Torre hasta el número 170 de la Rúa do Hórreo, en Santiago. Este es el recorrido que ha seguido Caixa de Sorpresas , su propuesta lumínica. El interruptor se enciende a las ocho y media. «Trátase dunha fórmula que se cadra non se ve moito por aquí, pero si é habitual en lugares como Barcelona. O que facemos é ceder este espazo volcado ao escaparate a artistas do mundo plástico xogando a un tema non tan comercial», explica el responsable de Tokonoma, Guillermo Díaz Charlín , en la cuenta atrás de esta particular inauguración.

En el estudio de Uxío, a punto de ser desmontada y trasladada a Compostela, Caixa de Sorpresas se alza tres metros sobre el suelo, con aspecto de azabache atacado con un puntero. La pieza bebe de una fuente fluorescente blanca, pero lo cierto es que funciona perfectamente apagada, aprovechando los reflejos de la luz natural. «Levaba tempo pensando nas fachadas estruturais como soporte para a miña obra, e aquí está». El conjunto es resultado de la articulación de ocho módulos independientes, unidos por el discurso gráfico en torno a las posibilidades de un cubo. Una caja abierta cuyas tapas aparecen y desaparecen, presididas, desde lo alto, por el color de su hipotético contenido, el regalo que encierra, la sorpresa que gana presencia en cuanto los cátodos hacen al fin su trabajo y la alumbran. El texto que se enciende y se apaga. El encendido y el apagado desvela y oculta toda una serie de elementos. Para empezar, las variadas referencias textuales que Uxío ha introducido. «Hai citas que levan moitos anos comigo, incluída unha de Kavafis, e tamén un pensamento propio: ''todos os pensamentos están permitidos''». Uno de ellos se separa de la pieza para tomar distancia y plasmarse en un escaparate transparente, situado frente a la estructura principal. «O máis escéptico de todos é o tempo, que cos Nons fai Síes, e co odio amor e ao contrario. E se o río non remonta a súa fonte, e se a mazá caída non salta e se reúne á súa rama é porque che falta paciencia para crelo». Lo firmó Paul Valery y Uxío asiente mientras cierra su caja.