Los piquetes toman el edificio sin inaugurar de la Xunta

N. D. A.

AROUSA

La huelga de la limpieza se recrudece en la capital de la provincia. Cumplida una semana del paro indefinido, medio centenar de manifestantes tomaron los principales edificios administrativos de Pontevedra. El primero de ellos, la sede de Presidencia en Benito Corbal, donde esparcieron recortes de periódico y papeles por todo el suelo, como ya empieza a ser costumbre en sus protestas.

Sin embargo, esta vez han llegado un poco más lejos y a pesar de que todavía no ha sido inaugurado, los huelguistas entraron en el futuro edifico de la Xunta, en Campolongo, en señal de protesta. Su intención era impedir que el posible personal de limpieza pudiese realizar su función. Al comprobar que en el interior no había más que operarios, su misión se encaminó a realizar un par de pintadas en la pared del centro y a sacar las mangueras y mover los extintores. Los agentes que los acompañaban no intervinieron en ningún momento pese a seguirlos durante toda la mañana.

Indignación

El encargado de obra de San José, grupo adjudicatario del proyecto, se mostraba perplejo tras los sucedido. «Les dijimos que aquí no había nadie y entraron igual. Ahora tendremos que hacernos cargo de las reparaciones», explicó.

Minutos después de lo acontecido, la delegada provincial de Presidencia, Maica Larriba, llegó al edificio acompañada por el secretario provincial de Presidencia y dos agentes, para reclamar más seguridad en la entrada del inmueble. Recalcó que las instalaciones tienen que permanecer cerradas hasta su inauguración.

En el circuito habitual, que los huelguistas realizan ayer por la ciudad, incluyeron la residencia militar, donde increparon a unas limpiadoras que no secundaban la huelga y a las que acabaron por tirarle las bolsas al suelo en señal de protesta. A última hora, representantes de los trabajadores, patronal y Traballo se reunieron en Santiago para intentar acercar las tres partes en una huelga que entra mañana en su octavo día. Mientras en Pontevedra la situación se recrudece, sus colegas en Vigo han focalizado sus protestas en los centros comerciales de Alcampo y Carrefour y en el campus. La Escuela Superior de Ingeniería Industrial ofrecía ayer un aspecto deplorable con desperdicios por el suelo y baños inundados, según explicaron a La Voz algunos de sus estudiantes.

Los piquetes demandan un convenio colectivo urgente, después de ocho meses de negociación, que finalizaron con un preacuerdo que fracasó el mismo día en que se iba a firmar. El colectivo, que en la provincia está integrado por más de 8.000 trabajadores, demandan un convenio colectivo que incluya una subida salarial de 35 euros al mes durante el primer año.