Ni Céltiga ni Arousa hicieron méritos para llevarse un partido físico y falto de calidad. La mejoría en el juego arlequinado y el estreno del casillero de triunfos isleño, las notas positivas
16 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Lo habían pronosticado los capitanes y los entrenadores de ambos bandos, y para desgracia del aficionado, no se equivocaron. Céltiga y Arousa confirmaron el domingo sobre el césped del Salvador Otero que aún se encuentran muy lejos de su mejor momento. El primer derbi comarcal de la Liga 2008/09 llegaba demasiado pronto a ambas casas, todavía enfrascadas en tareas de cimentación. Dura tarea que impide por el momento pensar siquiera en los acabados y ornato de las viviendas con las que los dos vecinos pretenden competir en el cada año más caro mercado de la Tercera.
Mucho desgaste físico, poco brillo y menos ocasiones de gol. Eso es lo que se vio el domingo en A Illa. Una faena ingrata para dos equipos que pretenden hacer sus deberes en la categoría con un estilo propio definido en corto y a ras de suelo.
El Arousa lo intentó por la franja central del terreno de juego, pero la disposición de dos pivotes de contención, Manu Rodríguez y un Miguel adelantado desde su habitual plaza en el centro de la defensa, mermaron las embestidas arlequinadas contra la portería de Kiko. Ni Nelo ni Fernando entraron demasiado en juego por las bandas, recayendo una vez más las generación de peligro en la sola presencia de un Padín que jugó de mediapunta hasta los últimos 25 minutos. Sin Chiño ni Luis Alberto, la entrada de hombres como Juanito y Cristian puso de manifiesto el déficit de recambios en el banquillo visitante, que puede agravarse si la lesión de Hugo, retirado en el minuto 51 por un problema muscular, va para largo como teme su técnico.
No obstante, el derbi dejó varias notas positivas en las filas arlequinadas, que deben hacer más llevadera la penúltima plaza en la que se encuentra el equipo de Juan Laxes, con un único punto de 9 posibles.
El primer apunte para el optimismo es la notable mejoría en el juego vilagarciano, que lejos aún de la continuidad y la consistencia necesarias, sobre todo en la finalización de las llegadas, ganó en coordinación y sentido.
El segundo elemento en el haber arousista tiene nombre propio: Jónathan. El lateral derecho está dejando en este inicio de Liga una muy grata impresión, demostrando el porqué de su licenciatura juvenil en el Celta de División de Honor. Carrilero en toda la extensión de la palabra, aplica la misma intensidad cuando corre la banda para incorporar al ataque su notable visión de juego, como cuando deshace el camino para taponar su lateral. Aunque en menor medida, Miguel también comienza a responder con hechos a la confianza que ha puesto Laxes en él.
La victoria, nacida en la mejor tradición de los derbis de una acción puntual a balón parado, con poste de Cobas y gol de un avispado Beni, fue la mejor conclusión extraída en las filas del Céltiga del partido del domingo. Porque paradójicamente, los hombres de Josiño Abalde lograron su primer triunfo de la temporada con una actuación discreta, por debajo de las firmadas en las dos jornadas precedentes. La calma adquirida con los 3 puntos compensó con creces el déficit de juego isleño.