Perdonarán que no me extienda mucho, pero la perspectiva cuando escribo estas líneas (son casi las diez de la noche del viernes) es lanzarme a la calle para, cuando ustedes las lean, pegarme una buena mojadura. Así que vamos rápido, porque la cosa está bien. Les decía que las fiestas de San Roque comenzaron el jueves con el pregón de Carlos Blanco, ya lo saben, y un concierto para nota. Probablemente no es el recinto de Fexdega el mejor escenario para este tipo de actuaciones, pero qué le vamos a hacer. Es lo que había y las tres bandas que se medían sobre las tablas se foguearon la mar de bien, oigan.
De Gogol Bordello no les cuento nada, porque eso ya lo ha hecho un compañero de cuyo nombre no puedo acordarme en las páginas de Al Sol. Lo que yo quería con este breve escrito es destacar el buen hacer de los dos grupos gallegos que ejercieron como teloneros. Los Festicultores son viejos conocidos en Vilagarcía. Hicieron de las suyas, y de qué manera, el año pasado en forma de pasarrúas. Aquel formato callejero y canalla les venía como anillo al dedo. Tampoco el escenario grande les venía mal. El caso es que ellos asumieron la tarea del mayor sacrificio: abrir la noche musical cuando el público todavía estaba llegando a Fexdega, y faltaban horas aún para que el mayor contingente de personal llegase al recinto. Los muchachos lo dieron todo.
Lamatumbá cogieron el relevo con retranca y mucha marcha. Aún no había visto yo en directo al nuevo cantante, y el hombre lo hizo estupendamente. La reconversión de los clásicos del país, para un diez. A ver los siguientes.