Las tradiciones de san Benito

Maruxa Alfonso maruxa.alfonso@lavoz.es

AROUSA

Para muchos vecinos de O Salnés la de ayer fue una jornada festiva. En Cambados, Meis y Meaño celebraron la festividad de San Benito y, fieles a la tradición, miles de personas se dieron cita en las misas y procesiones que se celebraron durante toda la jornada de ayer. No en vano este santo es uno de los más queridos de la comarca por sus poderes de «milagreiro». Y los vecinos no desaprovecharon la oportunidad de darle las gracias como se merece.

Muchas son las tradiciones que se asocian a este querido santo. La primera dice que el día de su fiesta el plato obligado son los callos. En los bares de Cambados, sobre todo en los de Fefiñáns, se pudo degustar esta delicia gastronómica. La segunda establece que, en pago por los favores prestados, se le entrega al santo dinero, velas o incluso animales vivos. Y los corderos volvieron a estar presentes en las procesiones arousanas. Después, fueron subastados entre los vecinos.

En Cambados quisieron aprovechar la fiesta para recuperar otra de las tradiciones de san Benito. Hace casi cincuenta años que desaparecieron de la procesión los papamoscas o cabezudos, unos muñecos gigantes que acompañaban al santo en su recorrido por las calles del municipio. Ayer pudo vérseles de nuevo gracias al trabajo realizado por la asociación Volandeira. Los gigantes se convirtieron en todo un atractivo para pequeños y mayores. Se les pudo ver por la mañana, paseando por Fefiñáns, y por la tarde, participando en la procesión. Ahora, será guardados hasta el año próximo.