El doctor José Cabrera explicó en el museo cambadés que la sociedad debe presionar «para que se hagan leyes sensatas»
03 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El debate sobre si el vino puede ser considerado una droga llegó ayer al museo cambadés. El centro acoge estos días el curso de verano de la UNED, que versa sobre los caldos y la salud y el doctor José Cabrera, famoso por su colaboraciones en programas televisivos, fue el encargado de entrar en la polémica despertada por la Consellería de Sanidade al querer incluir a los vinos en la nueva normativa sobre prevención de la drogadicción. Cabrera es licenciado en medicina por la Universidad Complutense y fue director de la Agencia Antidroga de España, además de ser autor de más de cuarenta publicaciones sobre la drogadicción.
«La primera vez que discutí sobre este tema fue con Rafael Dieste cuando tenía 17 años. Él lo tenía claro, todo en la vida es cuestión de dosis», explicó Cabrera. Considera «radicalmente falso» que los caldos puedan ser considerados como una droga, «aunque es cierto que si me tomo veinte vasos de vino me caeré al suelo». Argumenta que en la cultura mediterránea, «no se puede concebir una paella sin un buen vaso de vino» y que existen «elementos que diferencian al vino del resto de los alcoholes». Sostiene que en todo este debate «se confunde términos y conceptos».
Lo primero que hay que diferenciar, en su opinión, es la forma en la que se consumen los caldos. «No es lo mismo beber en solitario, que beber en sociedad», sostiene. En este sentido, añade que el vino existe desde que «el hombre es hombre como un elemento de su cultura asociado a las fiestas» y recuerda que, actualmente, en muchos bares de España, «se puede esnifar una raya, pero no fumar tabaco». La situación actual «se ha convertido en un esperpento», pues cuando se debatió la redacción de la ley de drogas, «fue necesario preguntarse qué era una droga exactamente». Y es que, asegura, «la droga puede ser un antidepresivo, que hoy son los medicamentos más vendidos. Todo puede ser una droga».
Productos secos
Cabrera explicó que, en un principio, la palabra droga se asociaba con todas las plantas que venían secas de las Indias. Sin embargo, actualmente se aplica a todo de lo que se puede abusar. «Pero entonces ahí incluiríamos también las máquinas tragaperras».
En su opinión, lo que realmente importa «es cómo se bebe y la capacidad de cada uno para adaptarse al alcohol». Pero esto, añade, «no debe empujar al legislador a decir que el vino es una droga, porque es mentira. Ahora, también es verdad que si bebes mucho puedes acabar alcohólico». Concluye así que «el abuso del alcohol es malo, pero si metes a todos en el mismo saco estás desinformando a la opinión pública». Y debe ser la sociedad civil, añade, «la que presione a las distintas administraciones para que hagan unas leyes sensatas y para que legislen el consumo de drogas dependiendo de las diferentes sustancias».