La carretera no es el único frente que la Consellería de Política Territorial tiene abierto en A Illa. El municipio ha reclamado por activa y por pasiva un tratamiento particular en lo que a ordenación del territorio se refiere: la insularidad y las peculiaridades geográficas hacen que sea imposible regir el destino urbanístico de esta localidad con las mismas normas que el resto de la costa gallega. El reconocimiento de la singularidad de A Illa está pendiente del Plan do Litoral.
En un punto de A Illa, Cabodeiro, los tribunales han reparado una de esas injusticias surgidas de la aplicación de la Ley de Costas sin atender a las particularidades isleñas. Una vez ganado el caso en el Tribunal Supremo, vecinos y Ayuntamiento están pendientes de un nuevo deslinde que vendrá a regular una situación que tenía en vilo a los propietarios de muchas viviendas. La ejecución de ese deslinde, recalcó ayer la delegada, depende del Ministerio de Medio Ambiente. Modificar la actual línea, pasándola de los cien metros a los veinte, no debería resultar muy complejo, dijo.
Espiñeiro
Pero no en todos lados hay solución para las viviendas construidas demasiado cerca de la costa. En O Espiñeiro, la casa de una vecina corre riesgo de caer bajo la piqueta. Dada la situación económica de la Familia, se ha decidido pedir ayuda a la Consellería de Vivenda para encontrar una solución para los afectados. Sobre esa cuestión no pudo arrojar ayer ninguna luz la delegada de Política Territorial, Isabel Domínguez.