El pleno se presumía largo, y las expectativas se cumplieron. El orden del día era escaso, como ya viene siendo habitual en O Grove, pero el asunto de las cámaras, las seis mociones y los ruegos y preguntas dieron para casi cuatro horas. Solo en el debate de las dos iniciativas presentadas por el PP sobre la Lei de Pesca y las Normas do Hábitat se invirtió más de una hora.
Pero aunque Pérez fue el que más habló, el protagonismo en las filas de la oposición fue para Ayda Filgueira que ejercitó su política más agresiva, manteniendo encontronazos con Fredi Bea, Antón Mascato, Ángeles Domínguez, Jorge Olleros y José Antonio Cacabelos.
El otro nombre propio fue el de Fernando Meis. Él habló poco pero lo hizo de forma locuaz y para darle un «tono fresco» al pleno, según sus propias palabras. Hacía dos sesiones que no asistía y el alcalde le dio la bienvenida. «Agradezo que me botara de menos, eu a vostede non», le respondió. Y con este desdén dio paso a una intervención cargada de ingenio. «A niguén se lle escapa que a loita política polo poder fai en ocasións que o miragre das bodas de Canaan, onde Xesús converteu a auga en viño, se quede nun sinxelo truco de aprendiz das prestixiosas xornadas de iniciación á maxia organizadas pola ilustrísima concellería do mago Antón. Miragres que se poden ofrecer, xa non parexas, senón hasta pródigos cuartetos onde comunistas, socialistas, nacionalistas e galeguistas, interpretan como poden a súa propia danza. O problema xorde cando todos deben danzar ao ritmo da mesma música. Resumindo, dous bailan tango, outros bailan muiñeira e os restantes cinco concelleiros, non saben non contestan. Para resolvelo problema o xoves 24 celebran concilio. Hai fumata blanca. Para que o miniño non chore nos inventamos la empresa pública».
Todo esto a cuenta de lo ocurrido con la gestión del servicio de limpieza municipal. Hasta los miembros del cuatripartito -que no salían bien parados- se rieron con ganas, aunque Cacabelos tildase después la intervención de «retórica casposa».