Cuarenta arousanos ingresaron en prisión por tráfico de hachís en el 2007

AROUSA

La tradición indica que los narcotraficantes de la comarca se dedican, sobre todo, al tráfico de cocaína, pero a la hora de hacer negocio no le hacen ascos ni a la heroína ni al hachís. La preferencia por la cocaína se debe a la ruta más cómoda para el transporte de esta droga, que parte de Sudamérica y llega vía marítima a las costas gallegas. El tráfico de hachís, por lógica, es especialidad de los andaluces, que tienen al lado el Estrecho para transportar los fardos procedentes de Marruecos en rápidas planeadoras.

Pero la presión policial obligó a los narcotraficantes a modificar sus costumbres, y así, la cocaína puede llegar ahora a través de África, y el hachís se introduce en la Península dándose una vuelta por Portugal. Quizás también por ello, la tradicional afición de los narcos arousanos por la cocaína se rompe a veces en favor del hachís. Si resulta más sencillo bajarse al moro que traerse un cargamento de fariña, lo hacen, que a fin de cuentas de lo que se trata es de lucrarse en el negocio que aprendieron de los clanes históricos.

El año pasado se realizaron importantes operaciones policiales en Galicia, aunque también con ramificaciones en el resto de la Península, para desarticular redes especializadas en la distribución de hachís. En ellas fueron detenidos cuarenta arousanos. Algunos no eran más que vendedores o distribuidores, pero otros -como es el caso de Salvador Ribadomar o Guillermo Fernández- se perfilan como cabecillas de las tramas desarticuladas.

En el mes de junio fueron arrestados dos vecinos de Vilanova en una operación contra el tráfico de hachís en la provincia. Al mes siguiente fue desmantelada una red que distribuía droga desde O Grove a toda Galicia, y en la dispositivo fueron arrestadas 18 personas, entre ellas, varios muleros que transportaban la droga dentro de su organismo. Diez eran vecinos de la villa meca, y en la nómina incluso figuraba un menor de edad.

En septiembre, la Guardia Civil detuvo al dueño de un bar de Sanxenxo por vender hachís dentro del local, y un mes después, la unidad Greco arrestó en la Costa del Sol a otro vecino de O Grove acusado de colaborar con una red que transportaba hachís desde Marruecos para su distribución por varios países europeos.

La segunda intervención más importante por cantidad de droga intervenida tuvo lugar a mediados de diciembre y se realizó en Valencia, donde la policía, en la operación Kika, se incautó de 4.200 kilos de hachís y detuvo a José Luis Vázquez, de Vilanova, y a Manuel Fariña, de Cambados, junto con otros diez presuntos implicados.

En enero de este año se desarticuló en Vigo una red dedicada a la venta y distribución de hachís en la provincia de Pontevedra, y en el dispositivo cayeron un vecino de O Grove, otro de Cambados y un tercero de Vilagarcía. Ese mismo mes fueron detenidas en la provincia once personas más que se dedicaban a la venta de cocaína en O Salnés, introducción de hachís en Galicia y tráfico de pastillas de diseño en discotecas de la provincia. Por fin, el fin de semana pasado culminó la operación Ipanema, en la que fueron arrestados Ribadomar y Guillermo Fernández, presuntos responsables de varios alijos que sumaban ocho toneladas. Todas estas operaciones permitieron retirar del mercado quince toneladas de hachís.