El Extrugasa aún tiene mucho que decir en la Eurocup. David le propinó ayer un tremendo derechazo al Goliat venido de Israel, y hasta el estado hebreo viajará la próxima semana el conjunto vilagarciano para intentar rematar a un gigante, el Electra Ramat-Hasharon, que ayer salió de Fontecarmoa grogui. Y sordo, ante el griterío de una afición vilagarciana que convirtió en un infierno la cancha gallega. Nadie había sentido como hasta ayer el Ramat-Hasharon la presión del aficionado del Extrugasa.
Había que mejorar la pobre imagen de las dos últimas semanas en Liga Femenina. Y vaya si se mejoró. Como un acordeón, el equipo de Isaac Fernández nos tiene acostumbrados a disfrutar de grandes rachas de buen juego, para sufrir otras de mediocridad, y así una y otra vez. Visto lo visto ayer, parece que en las próximas fechas toca ración de lo primero. Y el primero en comérsela fue el cuadro israelí.
Como cuando quieren o pueden, las arousanas salieron a morder desde el primer segundo. Lo hicieron con un quintento en el que entraba Leslie Ardon, que aún tocada, le debió parecer a Isaac Fernández mejor opción que Jo Hill para empezar a marcar el terreno frente a un rival del que no se aguardaban concesiones. La apuesta salió perfecta, y la alero francesa se encargó de frenar a uno de los tres puntales del Ramat-Hasharon: Deanna Jackson finalizaba el primer cuarto con 1 único punto en su casillero.
La defensa, como no, fue la trompeta con la que el Extrugasa martilleó durante todo el partido las murallas del particular Jericó hebreo. No lo suficiente para derrumbarlas, pero sí para abrirles una grieta de 6 puntos que habrá que aprovechar dentro de siete días para demoler la fortaleza de Ramat-Hasharon. La receta mágica de Isaac, nunca fácil de preparar y no siempre bien cocinada, salió en esta ocasión casi a la perfección. Ni Jackson (11 puntos y 10 rebotes) ni, sobre todo, Perkins (10 y 3), hicieron sus puntos habituales, y solo Vilipic, extraordinaria, lo bordó, con 17 puntos y 10 rebotes. Con las figuras del rival más o menos controladas, y sin que ninguna de sus compañeras surgiera como enfant terrible de la velada, el Extrugasa llevó las riendas del choque.
Es cierto que el conjunto hebreo dominó buena parte del primer cuarto. Pero solo durante el tiempo que tardó su rival gallego en afinar la puntería, y con una ventaja máxima de 5 escasos puntos, 4-9 en el minuto 5. Dos después el Extrugasa cogía el mando del electrónico (10-9), y ya no lo volvería a soltar.
Bajo la soberbia dirección de Kiesha Brown, que participó en todas las facetas del juego asistiendo, anotando y reboteando, el equipo también supo funcionar en ataque, con Sara, Agne Ciudariene y Marina Kress llevando el peso ofensivo. Con especial mención a la pívot bielorrusa, que a pesar de perderse 9 minutos cargada de faltas, acabó el encuentro como la mejor local, con dobles figuras: 11 puntos y 10 rebotes.
El Extrugasa jugaba cómodo ante un incómodo rival, y supo siempre mantener la calma cuando el Ramat-Hasharon apretaba. En la primera ocasión, en el minuto 12 cuando con un parcial de 2-9 en dos minutos se puso a 2 puntos de las vilagarcianas. La tercera personal de Jackson mediado el segundo cuarto ayudó a superar el acercamiento.
Tras el descanso (37-32) el Extrugasa ofreció sus mejores minutos sobre la pista. Dos triples de Kiesha, con un tiro libre de Agne entre ambos, elevaron al marcador la máxima ventaja del encuentro: 44-33 en el minuto 23, con la que dinamitaban la zona propuesta por la entrenadora judía. Y este fue el momento clave del partido. Porque ese fue el primer y único instante en el que se pudo haber roto el partido y sembrar una diferencia abultada para afrontar el que sin duda será el infierno israelí.
Pero no hay que olvidar que enfrente el Extrugasa tenía a uno de los grandes de la Eurocup. Y eso se notó. Poco a poco, como en una guerra de trincheras, el Ramat-Hasharon fue recortando terreno al enemigo. Por suerte no supo aprovechar el regalo de una falta antideportiva de Jo Hill al querer parar un tiro en contraataque de una rival a 37 segundos del final del tercer cuarto. Jackson anotó solo uno de sus dos tiros libres, y su equipo falló el ataque siguiente, dejando el electrónico en 48-42 a falta de los 10 últimos minutos.
Una penetración increíble de Asurmendi (ya había hecho otra con anterioridad ante las torres hebreas) subió a 10 la ventaja del Extrugasa a 8,36 del final. De nuevo guerra de guerrillas. Vilipic ponía el 58-54 cuando quedaban 59 segundos. Pero ahí se acabó. Sara, a 4 segundos, levantó a la grada. Era el 60-54. Entremedias, Jackson, como tres semanas antes la canaria Hodges, se retiraba lesionada en una pierna al pisar mal tras un lanzamiento. Y la cosa no tenía buena pinta.