No hace falta desmelenarse en el gimnasio ni estar hecho un tarzán de fin de semana para poder disfrutar del tesoro rupestre recién descubierto en el monte Xiabre. Aplicando una dialéctica simple y llana, podríamos decir que el impacto de grandes movimientos de tierras, como los que fueron ejecutados para instalar el parque eólico de Catoira, Vilagarcía y Caldas, permitió, como faceta positiva, la apertura de toda una serie de pistas fácilmente transitables, que convierten a la cumbre arousana en un espacio plenamente accesible. Ni siquiera el urbanita más recalcitrante tiene disculpa para remolonear en el sofá y dejar de conocer las 27 rocas, distribuidas en 12 yacimientos, que componen el campo de petroglifos de Xiabre. Como esta semana han demostrado Xesús Rodríguez y María Jesús Vázquez , miembros de la asociación cultural Barosa, de Caldas, el monte arousano ofrece una espléndida ruta que combina arqueología, historia, paisaje y arte unido a través de los milenios. Xesús ha calculado, incluso, la distancia que puede recorrerse a pie o en automóvil: «Vintecatro quilómetros, contados dende Caldas de Reis».
Del total de 27 petroglifos, tan solo cuatro o cinco han sido señalizados por el momento. Lo bueno del asunto es que este pequeño conjunto balizado se encuentra desperdigado a un paso del área de Fontefría. Los más túzaros, por lo tanto, no tienen más que coger el coche, tirar hacia Xiabre, aparcar junto a la fuente -es uno de los pocos espacios arbolados que no ardió hasta sus raíces en agosto del 2006- y remontar una pista que se abre a quince metros de la zona recreativa para remontar la cumbre, buscando los aerogeneradores más altos. El caminante detectará entonces, a simple vista, varias rocas rodeadas, bien por cinta blanca, bien por una malla naranja como la que figura en las imágenes que acompañan este texto. Cinco mil años nos contemplan. Este tipo de manifestaciones suelen ubicarse cronológicamente a caballo del tercer y segundo milenio antes de Cristo. Son, por lo tanto, cinco mil años de historia los que se dan cita en los laberintos, los círculos concéntricos, las cazoletas y los cérvidos -el motivo más genuino del arte rupestre galaico- que se agrupan en el campo de Xiabre. A la vista, la ría de Arousa y los generadores enriquecidos cromáticamente por Xurxo Alonso . No es mala propuesta de domingo.