«Los empresarios tienen que apostar mucho más por la mujer»

AROUSA

Entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde, Alfonso Martínez no para. El Obradoiro de Emprego de A Illa acaba de arrancar y a él, su director, le toca estos días hacer los ajustes que exige todo principio de curso. Satisfecho con el trabajo que se trae entre manos, confía en las posibilidades de empleo de todos sus «aprendices».

-Hay muchas mujeres por aquí

-Muchas. De 45 aprendices, 41 son mujeres. Hay talleres, como el de jardinería o el de construcción naval, en el que son todo chicas. Los hombres que tenemos en el centro están repartidos entre carpintería y construcción.

-Vamos, que las mujeres están rompiendo tópicos en lo que al empleo se refiere, ¿no?

-Sí, sí. Aquel miedo a hacer trabajos que se consideraban «de hombres» ha desaparecido. Se atreven a todo. Y lo que notamos no es que hagan las tareas con más precisión, porque esa no es la palabra. Pero sí que afrontan las tareas con más cuidado, ordenando más el trabajo Y si un proyecto no sale a la primera, tienen paciencia. En eso nos aventajan.

-¿Y el futuro como se presenta para sus aprendices? ¿Encontrarán trabajo?

-La edad suele ser el principal problema que se encuentran los alumnos de este tipo de centro, que está pensado para personas de más de 25 años. En nuestro caso, la media de edad es muy joven: no creo que sobrepasemos los 35 años, así que esperamos que el grado de ocupación sea elevado. Nosotros intentamos fomentar el autoempleo colectivo, como la típica empresa de servicios que lo mismo te hace un arreglo en casa que te prepara el jardín, pero la gente no se atreve demasiado. Y no tanto por el desembolso económico como por el carácter del gallego, que es muy individualista y no confía demasiado en lo colectivo. Y volviendo al tema de la mujer, todo va a depender mucho de que los empresarios superen los miedos y los tópicos.

-Vamos, que tienen que apostar

-Claro. El empresario tiene que apostar por la mujer. Cuando lo hacen quedan satisfechos, pero primero tienen que dar el paso y romper la barrera que hace que les resulte tan difícil contratar mujeres para los «trabajos de hombres».