La obra pública

La Voz

AROUSA

El auditorio de Vilagarcía se inauguró a bombo y platillo. El edificio, justo es reconocerlo, bien lo merecía. En su interior, butacas de diseño. Fuera, losetas cargadas de aquel artístico. Han pasados cuatro años desde que el edificio abrió sus puertas, y ya se nos cae a cachos. A lo mejor la obra pública debería tener menos glamur y un poco más de fortaleza.