El primer mal trago del cuatripartito

AROUSA

El alcalde de O Grove cree que su gobierno ha dado una muestra de unidad y de seriedad en la tensa sesión en la que se aprobó el anteproyecto de la EDAR

28 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

José Antonio Cacabelos y sus socios de gobierno recibieron el martes la primera gran bronca de su mandato. Fueron los opositores a la ubicación de la EDAR en Laxe de Rons quienes pidieron a los concejales del cuatripartito su dimisión inmediata y fulminante. Fue en el pleno en el que se debatió y aprobó el anteproyecto de la depuradora de O Grove.

Los concejales del gobierno local entraron en el salón de plenos mentalizados para lo que se les venía encima. Los asientos del público llenos y el pasillo repleto eran un buen síntoma de lo que se aproximaba. Y nada falló. Todo salió, exactamente, como estaba previsto. Los grupos de la oposición jugaban con la ventaja que da saber que su oposición al proyecto iba a ser jaleada y aplaudida. El gobierno se concentró en mantener el tipo ante un público ciertamente hostil.

Abrió el fuego Cacabelos. Se esforzó el alcalde en explicar que lo que el martes se aprobaba en O Grove era el inicio de un procedimiento administrativo. Que la propuesta de colocar la EDAR en Laxe de Rons, además de responder a criterios exclusivamente técnicos, estará sometida a los dictámenes de las administraciones competentes (Medio Ambiente y Pesca, entre otras). Y que habrá tiempo para presentar todas las alegaciones necesarias.

Sus palabras ni gustaron ni convencieron a los vecinos. Pero las protestas que se levantaban desde el público eran acalladas desde el mismo lugar. Llegaba ya el turno del PP. Miguel Ángel Pérez tomó la palabra con brío. «Unha barriada levantada, o sector da acuicultura preocupadísimo, e os deste lado da mesa -en referencia a la oposición- atónitos, sen saber case do que se fala porque se nos furta a información. Se este é o proceder do goberno, Deus nos colla confesados». «Amén», llegó, junto con aplausos, desde el público. Luego, Pérez hizo historia, y recordó que en el mes de febrero la corporación «xa tomou a mesma decisión que hoxe se toma aquí, a excepción da ubicación, que entón era a no Corgo». Una ubicación, dijo, que Cacabelos sólo ha cambiado debido «á presión dalgún dos seus socios». En O Corgo, decía Pérez, funciona desde hace años una planta de pretratamiento. Y completar allí el ciclo, construyendo una depuradora, no tendría que suponer ningún problema ya que, puso por ejemplo, en San Vicente funciona desde hace nueve años una de esas plantas sin ocasionar problemas.

Aplausos para Ayda

La siguiente en hablar fue Ayda Filgueira, de AMeca. La edila hizo una exposición que desató en numerosas ocasiones los aplausos de los vecinos. «Mal empeza a cousa cando se quere xustificar con razóns inexistentes», dijo. Recordó que la ubicación en O Corgo había contado con el beneplácito del conselleiro de Medio Ambiente y de técnicos de la Xunta, por lo que no entiende, aseguró, las razones por las que se ha cambiado de lugar la instalación. Recordó que la obra exigirá la construcción de voluminosas estaciones de bombeo, y destacó que en el anteproyecto se han cometido errores de bulto, como el de utilizar normativas obsoletas en cuestiones como las expropiaciones. «Unha decisión deste calado ten que ter o máximo respaldo político e social, pero eso leva tempo e traballo», dijo. Y remató la faena, aplaudida en varias ocasiones por los vecinos, acusando al gobierno de intentar presionar a los vecinos «usando como moneda de cambio» el adecentamiento íntegro de un barrio, Virxe das Mareas, «bastante esquencido».

Llegaba ya el turno del gobierno local y, con él, el tiempo de los abucheos. El primero en hablar fue Carlos Álvarez, que se esforzó por explicar que el cuatripartito dejó en manos de los técnicos la elección «da ubicación máis correcta ou menos dañina» para la EDAR. «Para nós sería fácil aplazar o tema, quedaríamos moi ben con todos vós. Pero estamos convencidos de que esta decisión vai ser agradecida polo conxunto da cidadanía do Grove». Más o menos en el mismo sentido se manifestó Xan Lamelas, el más abucheado, que aseguró que «o proxecto vai ser positivo para o conxunto do Grove e non vai perxudicar a Virxe das Mareas».

Tras un segundo turno para Pérez y Filgueira, tomó la palabra el alcalde. Cacabelos señaló que la ubicación de O Corgo fue desestimada porque el terreno disponible tras el centro de la tercera edad no era suficiente, y porque Costas se negaba a autorizar un relleno para completar la superficie precisa. «Xurde entón a necesidade de atopar una nova ubicación». Problema que se solventó siguiendo criterios técnicos «porque se fose decisión dos políticos ubicar a depuradora, si que estaríamos a cometer un erro».

¿Demagogia?

Cacabelos pidió «responsabilidade» política a la oposición. Y le pidió también que olvidasen «a demagoxia e o populismo». «Non entendo que cando se falaba do anteproxecto do Corgo, que ninguén coñecía, ninguén puxera problemas e agora si se poñan. Non entendo que unha depuradora poida ser boa en San Vicente e botar auga limpa enriba de praias con bandeira azul, e vaia ser unha desgraza en Laxe de Rons». Sus reflexiones, en cualquier caso, no calaron entre el público, que para entonces daba comienzo a una fuerte bronca que solo acabó en la calle.