Los vecinos de Castroagudín continúan con sus movimientos para intentar frenar la construcción de un túnel en la variante norte a su paso por el lugar. Si anteayer acudían al pleno, ayer se desplazaron al hospital para intentar hablar con el presidente de la Xunta. Y, en efecto, lo consiguieron.
El portavoz del colectivo vecinal, Satiro Doval, pudo charlar unos minutos con Emilio Pérez Touriño. «Dixo que ían estudiar o tema. Supoño que mentres tanto deixarán as obras como están», contaba tras esa improvisada reunión. Doval habló también con la alcaldesa y con Modesto Pose, que se comprometió a volver a Castroagudín y a llevar adelante un nuevo intento para solucionar el problema.
Así las cosas, los vecinos decidieron dar un voto de confianza a la Xunta y parar, por el momento, las movilizaciones que tenían previstas.
Los habitantes de la zona estaban ayer contentos con el resultado de sus gestiones. Sobre todo porque, según indican, ayer por la mañana la maquinaria encargada de realizar las obras fue retirada del lugar. Y además afirman que un camión del Concello de Vilagarcía se desplazó también hasta allí para realizar obras de mejora en el vial de paso alternativo que se ha abierto al lado del túnel y que se encuentra en muy mal estado.
Tras confirmar que, por el momento, las medidas de protesta se paralizarían, los vecinos insistieron una vez más en que no se oponen a la construcción de la circunvalación, pero que sí continuarán insistiendo para que su paso sobre el vial que lleva a Castroagudín se haga por medio de viaductos, y no a través del túnel previsto.
En cualquier caso, las buenas sensaciones de ayer no tienen nada que ver con las que los vecinos experimentaron durante el pleno del jueves. Tras esperar más de cuatro horas a que llegase el turno de ruegos y preguntas, Satiro Doval tomó la palabra para preguntar a la corporación qué pasos había dado y qué pasos tiene previsto seguir. Querían aclarar, en sus propias palabras, «se temos aos inimigos na trincheira».
La alcaldesa explicó que se había intentado por todos los medios que se variase el trazado, pero no se había conseguido. Así que el portavoz vecinal trasladó una petición muy clara: «Queremos que desde aquí desde o Concello saia que se paralicen esas obras. Vostede -dijo Doval dirigiéndose a la alcaldesa-, como máxima responsable do Concello, debería ordenar paralizar esas obras, porque van vir os antidisturbios e vannos botar dalí». A esa solicitud dirigida a la regidora se unió una segunda: «Os grupos políticos que digan claramente se están a favor ou en contra». «Iso, iso, que se posicionen os grupos», animó el portavoz socialista, Marcelino Abuín.
Pero la oposición, aunque intervino posteriormente, evitó pronunciarse sobre ese punto. Fue Dolores García quien lo hizo, aclarando que «eu, como alcaldesa, non podo paralizar unhas obras sen máis. Seguirei loitando por vós, pero non podo prometer imposibles».
El PP y los encierros
En su intervención, el portavoz de Izquierda Unida, Juan Fajardo, planteó que la corporación se sumase a la lucha de los vecinos a pie de obra para no dejar que trabajen las máquinas.
Por su parte, Fole hizo referencia a otros colectivos vecinales que en otros municipios están encerrándose en las casas consistoriales, circunstancia que aprovechó Marcelino Abuín para hacer ver a los vecinos que «non hai un grupo que le diga á alcaldesa que paralice as obras. Estanvos invitando, uns, a seguir paralizando as obras, e outros a pecharvos neste Concello». Así se daba por cerrado un debate que no satisfizo a los vecinos.