Seis meses al sol por un trabajo

AROUSA

Los empleados llevan medio año en la puerta de Vimenca después de que los propietarios se fuesen sin despedirlos

09 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde hace seis meses su rutina es esperar. Y hacerlo en horario de oficina. Los trabajadores de Vimenca acuden a su empresa todos los días a las nueve de la mañana con la única esperanza de reivindicar su suelo y su trabajo, después de que un mal de amores entre los socios les condujese al limbo en el que se encuentran. Pero ayer su triste rutina les dejó una sorpresa inesperada, habían entrado a robar. En cuanto se enteraron y para evitar problemas denunciaron el caso a la policía de Vilagarcía que acudió hasta el lugar para comprobar los hechos. Tras la sorpresa otra vez a la rutina.

Antonio Rey es el veterano. Lleva 35 años en la empresa y lo único que quiere ahora es que le den la carta de libertad para poder rehacer su vida en otra empresa. Lo necesitan él y sus siete compañeros que desde mayo se ven atados a una empresa que ni siquiera los ha despedido. Los socios simplemente desaparecieron sin avisar. Desde entonces, no han cobrado ni un céntimo. «A situación é insostenible. Estamos tirando dos familiares. Xa non temos ni aforros», señala Daniel Barcala, que lleva en la empresa 12 años.

De nueve a una y de tres a siete horas. Ese era su horario y por supuesto, es el que mantienen hasta que el próximo 12 de diciembre cuando la justicia decida que va a pasar con su empresa y lo más importante, con su sueldo. Ya no guardan esperanzas de que que los socios recuperen la actividad. Rey asegura que uno de los propietarios empezó a tontear con la socia y al final cuando él enfermó volvió con su mujer «e agora ela se está vengando», indica el veterano de la plantilla.

Ayer, la oficina de Vimenca estaba destrozada, pero los supuestos ladrones sólo desordenaron la habitación. Los ordenadores, sin embargo estaban intactos. En el almacén faltaban dos transformadores y un taladro. La administrativa de Vimenca, Rosana Rodríguez, sólo con la mirada y muy pocas palabras duda sobre la autoría del supuesto robo.

Con filosofía

Como todos, esta argentina de 48 años quiere su carta de libertad para buscar un futuro mejor. Aunque la falta de perspectiva ha empezado a mermar el sentido de humor de los afectados, todavía les queda un atisbo de los buenos momentos vividos en la empresa para tomarse con filosofía sus particulares lunes al sol. Juan Antonio Moraña lleva 22 años en la empresa, asegura que es toda una vida que está de aniversario el próximo 17 de noviembre. «Ese día farei 22 anos», lamenta, mientras sus compañeros dicen que habrá que celebrarlo. «Levamos aquí varios meses e ninguén parou e iso que pasan por diante xente do Concello e da Xunta. Ninguén ten a delicadeza de preguntarnos qué é o que nos pasa», señala Barcala.

Todos coinciden al afirmar que no entienden como ha podido pasar. Aseguran que antes del «mal de amores» tenían muchísimo trabajo y ahora ya no creen que se vuelva a recuperar el dinamismo de antaño. Sin embargo, Rosana Rodríguez controlaba más las cuentas de la empresa y explica que hace meses, en concreto el pasado marzo, apenas 60 días antes del fatal desenlace, los propietarios habían comprado dos todoterrenos para la empresa. En cuanto se acabaron de pagar, los pusieron a su nombre. «Uno para cada uno. Dijeron que descontáramos 3.700 euros de la deuda con los socios y se quedaran 15.000 a pérdidas de la empresa para que se produjese el cambio de titularidad», señala la administrativa de Vimenca. Ante la supuesta ilegalidad, el administrador judicial ordenó la devolución. Según Rodríguez, ella ya lo ha devuelto pero él ni siquiera ha dado señales.

Después del juicio del 12 de diciembre, el 13 tendrán que volver porque el propietario los denunció por reclamar los suyo a las puertas de su casa. Por el momento, no tienen pensado cambiar de planes y afrontarán el invierno como lo han hecho hasta ahora: con valentía. Aunque tengan que hacerlo sin agua, luz ni teléfono. «Onte viñeronn de Telefónica para levarse la centralita pero de aquí non saldrá nada sen que os donos den a cara», señalan.