Celtaprix tiene que readmitir al bombero que despidió por ser de Protección Civil

AROUSA

El juzgado de lo social número 3 de Pontevedra acaba de propinar un sonoro varapalo a Celtaprix, la empresa especializada en el tratamiento de residuos que, junto a Xacia Invercón, gestiona el parque de Bombeiros do Salnés.

Hace tres meses, después de relevarle de su categoría de cabo, la compañía concesionaria despidió a Daniel Agrelo, bombero y miembro de Protección Civil, por una supuesta falta disciplinaria. Sus compañeros del servicio municipal de Vilagarcía siempre sostuvieron que, en realidad, el motivo de la expulsión era su pertenencia a la agrupación vilagarciana, dado el enfrentamiento que protagonizan ambos cuerpos acerca de la cobertura de las emergencias en la capital arousana.

La sentencia no entra en semejantes detalles. Sin embargo, sí dictamina que el despido de Agrelo es nulo, que la empresa ha vulnerado sus derechos, incluso constitucionales, y que debe ser readmitido en las mismas condiciones y con el mismo salario con que contaba antes de una baja laboral intermedia, y que coincide con el de su categoría laboral como cabo.

Los problemas del bombero en su entorno laboral directo eclosionaron el 22 de febrero pasado, cuando, tras varios desencuentros con su condición de miembro de Protección Civil como telón de fondo, Celtaprix le comunicó por carta la decisión de relevarle de su puesto de mando. Daniel Agrelo había comenzado a trabajar en Bombeiros de O Salnés en junio del 2003, tres años y medio antes, por tanto, ya con la condición de cabo.

La misiva justificaba el relevo en un relatorio de hechos que, en opinión de la empresa, motivaban una pérdida de confianza en la labor del profesional. El bombero rebatió las imputaciones que la concesionaria le achacaba en una carta, que a su vez dirigió días después al Consorcio contra Incendios de O Salnés, el organismo público que contrató a Celtaprix e Invercón y del que, en última instancia, depende el servicio comarcal. El consorcio no hizo nada y, días después, el trabajador iniciaba una situación de incapacidad laboral por trastorno adaptativo, que lo mantuvo apartado del parque hasta el 16 de junio.

Una taquilla forzada

Es entonces cuando Agrelo remite una nueva queja al organismo comarcal. El motivo, hallar su taquilla forzada en el momento en que se reincorporó al servicio. Como en la primera ocasión, no se tiene constancia de gestión alguna por parte del consorcio. Pero sí de la empresa concesionaria, que decide despedirle por entender que sus reclamaciones constituyen «supuesto de transgresión de buena fe contractual». Eso sí, Celtaprix no hace mención alguna de la condición del bombero como integrante de Protección Civil.