A vista de pájaro, el ritmo de las obras de la autovía es alto

AROUSA

La arteria de alta capacidad es vital para el desarrollo de la comarca de Barbanza

21 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Curvas de Vilas (Rianxo). El nuevo trazado salta a la vista. La construcción ha dejado fuera los puntos más conflictivos, donde perecieron decenas de personas. Desde el aire parece que es la parte más adelantada de la infraestructura.

Polígono de A Tomada (A Pobra). El parque empresarial pobrense tendrá prácticamente un acceso directo a la autovía, ya que se está efectuando un nuevo enlace cuyas obras se encuentran muy adelantadas.

Polígono de Xarás (Ribeira). La parte final de la autovía, la que se encuentra a la entrada de Ribeira, será la última que se cierre al tráfico para permitir las conexiones entre los polígonos industriales y porque es el tramo más fácil de afrontar.

Puente sobre la ría de Beluso (Boiro). El tramo comprendido entre Boiro y Rianxo es el más complejo, ya que el viaducto de Beluso es la obra de ingeniería más importante de todo el proyecto, así como el enlace boirense.

Enlace con la AP-9 (Padrón). La obra quedará incompleta si no se enlaza directamente con la autopista AP-9.

Lestrove (Dodro). A la altura de Lestrove, el acceso barbanzano tendrá prácticamente el mismo trazado que hasta ahora, aunque, claro está, dispondrá de dos carriles por dirección.

Desde el aire, la cámara de Janet González Valdés descubrió la silueta de la futura autovía de Barbanza cuando estaba a punto de cumplirse un mes del cierre de la vía autonómica. La perspectiva de la distancia es el mejor testigo de que las obras van a un ritmo alto. Antes de que la Xunta anunciara en el Parlamento esta semana que la arteria principal de acceso a Arousa empezará a utilizarse por tramos a partir de febrero, buena parte de los conductores que transitaron sobre los restos de la malograda «vía rápida» dedujeron que, por una vez, los plazos de una construcción pública se iban a adelantar sobremanera.

Todo ello sucedía cuando los políticos gallegos se enzarzaban en una discusión sobre presuntas irregularidades, despilfarros e incluso nepotismos que retrotrajeron a muchos a los tiempos en los que de un acceso secundario se hizo un castigo disimulado con el calificativo «rápida» en el que perecieron decenas de personas. Debe de ser por eso que la sociedad barbanzana mira para otro lado en la cruzada del PP contra el bipartito, con las obras de la autovía como arma arrojadiza.

La esperanza de los vecinos que residen en los municipios de Rianxo, Boiro, A Pobra y Ribeira es que la nueva infraestructura viaria de alta capacidad sea la definitiva y contribuya a borrar de la memoria la vetusta carretera comarcal que zigzagueando llegó desde Padrón hace cincuenta años y permaneció como único acceso el tiempo suficiente para llevarse un puñado de vidas en puntos negros como fueron las curvas de Bexo, A Casilla, Brea, Beluso Porto do Río, Goiáns, Palmeira... y la vía rápida que nunca constituyó la alternativa esperada, desde el punto de vista de la integridad física de las personas.

Expectativas

Las vistas captadas por Janet González abren muchas expectativas en una comarca que ha logrado crecer económicamente a un ritmo superior que el 80% del territorio gallego, pese a las malas comunicaciones.

Sectores como el de la construcción o el del turismo estiman que la autovía contribuirá a proyectar la comarca en el exterior, ya que pasará a estar enlazada con todo el territorio nacional por vías de alta capacidad, y a menos de media hora de distancia del aeropuerto internacional de Lavacolla.

El día que se abra al público el trazado completo de la autovía, los barbanzanos respirarán aliviados y será entonces el momento de analizar si valió la pena el sufrimiento que está acarreando el cierre completo del vial comarcal.