El documental «O Novo Emden» ha puesto al descubierto la historia nunca contada de los 18 grovenses huidos durante la guerra, pero aún quedan muchas incógnitas
12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El documental O Novo Emden es mucho más que un ejercicio cinematográfico, es, también, un material de gran valor histórico sobre esa historia que estuvo silenciada durante muchos años: la de los que perdieron la Guerra Civil y que sufrieron la represión del franquismo.
La película narra la peripecia del Novo Emden , un barco atunero que en agosto de 1937 salió a hacer la costera del bonito hacia el Cantábrico, como otras tantas veces, y que ya no volvió más. Pero en esta ocasión no fue por culpa de un golpe de mar. Fue por ese otro temporal que azotó España durante tres años y que se llamó Guerra Civil.
A bordo iban 18 vecinos de O Grove, entre los cuales se incluía un niños de 14 años, que emprendieron rumbo a Francia con el objetivo de esquivar la contienda. El hijo del patrón del barco, Juan Aguiño, todavía hoy duda de que aquellos marineros partiesen con la intención real de escapar, pero para los estudiosos que han investigado sobre lo ocurrido, como es el caso de Antón Mascato, no hay duda. «É evidente, á vista da documentación do Arquivo Militar de Ferrol que si foi unha fuxida». Aquella tripulación fue juzgada por rebelión militar y cuando catorce de ellos fueron expulsados de Francia y tuvieron que volver a España, en plena guerra, eligieron hacerlo por la frontera controlada por los republicanos. «Iso demostra un compromiso», añade Mascato.
Hijos sin padres
Al margen de disquisiciones históricas, sobre lo que no hay duda es que lo ocurrido con la tripulación del Novo Emden supuso una tragedia para los marineros y sus familias. De los 18 sólo ocho lograron volver a su Grove natal muchos años después. Fueron testigos y protagonistas de una época de guerras lo cual llevó a más de uno a acabar en campos de concentración franceses y alemanes. Sus familias ya los daban por muertos y sufrían en España las consecuencias de aquella rebeldía: multas, embargos e interrogatorios por parte de las autoridades.
Los hijos de aquellos marineros crecieron sin saber de sus padres y José Otero y Juan Aguiño dan fe de ello. El primero tuvo que esperar a cumplir los 17 años para poder viajar a Argentina y después a Chile en busca de su padre, dejando a su madre en Galicia. «O pasamos moi mal» recuerda todavía hoy con lágrimas en los ojos.
Juan Aguiño Rey, hijo de O Pican , el patrón del Novo Emden , estuvo separado de su progenitor 17 años. En 1937, cuando el barco partió del puerto de Meloxo por última vez, contaba 5 años. Cuando se reencontró con él cumpliera ya los 22, y tuvo que ser en Cuba.
El documental realizado por Saga TV recoge estos y otros testimonios de personas vinculadas a esta historia, incluso el de uno de los protagonistas: Arturo Meis, aquel chaval de 14 años que iba a bordo cuando el Emden recaló en Concarneau (Francia) y que la vida acabó llevándole a Miami, donde reside actualmente, ya muy mayor y casi ciego. De otros, como Marcelino Vila Álvarez nunca más se supo.
El documental dirigido por Marcos Gallego y con guión de Comba Campoy ha dado la oportunidad a los vecinos de O Grove de reencontrarse o de descubrir una parte de su historia reciente. En esta localidad se estrenó el mes pasado la película, no podía ser de otro modo, y este sábado se distribuye en formato de deuvedé a través de La Voz de Galicia, a un precio de 5 euros.
Hay más dramas como el del Novo Emden por contar y más historia por descubrir en relación a un barco que navegó por mares de medio mundo y fue testigo de la Guerra Mundial, la rebelión castrista y un sinfín de avatares de la mano de Juan Aguiño.
¿Qué fue de la embarcación? ¿qué pasó con otros tripulantes? ¿qué otras implicaciones tuvo la causa 728/37? Saga TV y Antón Mascato se han quedado con las ganas de profundizar en la historia y de este empeño quizá surjan futuros trabajos cinematográficos o bibliográficos. Por de pronto, en el Concello ya aspiran a encontrar el barco y llevarlo a O Grove para convertirlo en emblema de la llamada memoria histórica.