Las playas de Cortegada seguirán siendo utilizadas de forma abierta

AROUSA

El parque nacional permite el fondeo de embarcaciones a través de un sistema de solicitudes por Internet

04 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La expropiación de Cortegada y su plena integración en el parque nacional Illas Atlánticas no supondrá una restricción de acceso a la zona que tradicionalmente más han visitado los vecinos de Carril: las playas de la isla. Así lo confirmó ayer el director del organismo, José Antonio Fernández, minutos antes de emprender viaje a Madrid para, precisamente, planificar el sistema de vigilancia a aplicar en el espacio carrilexo de forma inmediata. «El uso de las playas -afirmó Fernández- va a seguir siendo abierto».

Esto no quiere decir que determinadas actividades que hasta ahora se venían desarrollando con relativa normalidad en Cortegada -la pesca o el fuego del churrasco veraniego, sin ir más lejos- se vayan a continuar permitiendo, porque la lógica de conservación de la isla lo impide. Pero, más allá de este tipo de cuestiones básicas, las restricciones afectarán al interior del espacio y a las zonas de mayor riqueza y sensibilidad natural. El ejemplo más sobresaliente es el del bosque de laurel, en el que las visitas serán, a partir de ahora, organizadas. «Hay que pensar en Cortegada como en un parque nacional con todas las consecuencias -explica el director del parque- lo que implica comenzar a verla también con otros ojos».

Claro que antes de usarla hay que llegar a ella. Y la fórmula para solventar el trayecto desde tierra todavía no ha sido definida, aunque lo lógico es establecer una línea de embarcaciones. En este sentido, la dirección de Illas Atlánticas entiende que la iniciativa privada puede tener mucho que decir y asegura estar abierta a sugerencias.

Los particulares podrán seguir fondeando sus embarcaciones con un único requisito: solicitar una autorización. La forma más ágil de hacerlo es a través de Internet. Desde la página reddeparquesnacionales.mma.es/parques/index.htm se obtienen permisos máximos para diez días, no necesariamente consecutivos, de cada treinta.