Vecinos de Castrelo sorprenden a una persona cuando quemaba el monte

AROUSA

El municipio de Cambados sufrió ayer dos incendios forestales de escasa consistencia pero que fueron provocados, al menos el primero de ellos, porque los vecinos de Castrelo que dieron aviso del fuego vieron cómo una persona escapaba del lugar en cuanto se percataron de su presencia. Así al menos se lo contaron a los voluntarios de Protección Civil y a los agentes forestales que acudieron a sofocar las llamas. El presunto autor de la quema no pudo ser detenido porque huyó del lugar en cuanto se percató de la presencia de los vecinos.

El incendio en cuestión tuvo lugar en el lugar de A Xesteira, en la parroquia de Castrelo, sobre las 23.46 horas, momento en que los vecinos dieron la voz de alarma. Se trasladaron al lugar los voluntarios de Protección Civil, así como la Guardia Civil, un agente forestal y la moto-bomba de la Xunta. En total, se quemaron unos 300 metros.

Nada más llegar a la base los voluntarios de Protección Civil, sobre la una de la madrugada, recibieron el aviso de un nuevo incendio forestal, esta vez en la carretera que va de A Modia a Oubiña. En esta ocasión la voz de alarma la dio una vecina que vivía a unos cien metros del lugar en el que se originó el fuego. La superficie quemada fue inferior a la del anterior incendio, en torno a los 150 metros cuadrados.

En el caso de Castrelo las circunstancias no permitieron detener al presunto autor del incendio, pero no siempre es así. De hecho, en lo que va de año, la Policía Autonómica detuvo a 48 presuntos incendiarios. El último, el pasado viernes, en Seixalbo, Ourense, donde los agentes detuvieron a J.M.B.V. como presunto autor de un incendio forestal. El fuego, al parecer, se inició cuando el detenido trabajaba en unas obras de la línea eléctrica con una maquinaria de la que saltaron chispas que provocaron las llamas.

Medios

La comarca dispone este año de unos 350 operarios destinados a las labores de extinción de incendios forestales en el distrito que incluye O Salnés, Caldas, Pontevedra y O Morrazo, a los que se suman, cuando es necesario, el personas del Grumir y los voluntarios de Protección Civil.

El mal tiempo que fue la tónica de todo el verano y las bajas temperaturas impidieron la proliferación de los incendios forestales que el año pasado arrasaron los montes arousanos, la zona gallega en la que ardieron más hectáreas. Por esa circunstancia está incluida en el mapa de alto riesgo.