Tiene más de 70 años y una larga historia que comenzó en 1931 en Argentina para luchar contra el caciquismo
26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Pasó muchos años escondido por miedo a la represión, pero ahora descansa en la pared del Lagar da Pratería, en O Grove. Muy pocos conocen su verdadera historia, pero su vida empezó muy lejos de las Rías Baixas. El reloj nació en Argentina, allí los emigrantes gallegos de la Unión Fillos do Grove lo enviaron en el año 1931 a sus viejos vecinos gallegos de la Unión Redencionista para que «sea este reloj el que marque las horas de la agonía del caciquismo y del triunfo de la redención galaica», reza su leyenda.
La Guerra Civil lo hizo caer en el olvido de un viejo salón de baile y cuando el inmueble se vendió, la historia más oculta se fue en ese contrato. Ahora, la concejalía de Cultura de O Grove ha promovido un BIC (Ben de Interese Cultural) sobre él, para que pase a un lugar público y recupere su valor. «É un agasallo a todo o pobo galego», indica Vivencio Fernández, nieto del propietario del viejo salón de baile Novedades, convertido ahora en un pub de moda.
Vivencio tiene recuerdos del antiguo salón y del mítico cine del que eran propietarios su padre y su abuelo. Durante muchos años proyectaron películas mudas hasta que llegó el sonido a la gran pantalla y su familia se deshizo del local. Cambio el patio de butacas por una pista de parqué para bailar, explica su nieto, al mismo tiempo que recuerda que en esa estancia había una habitación a la que no podían pasar casi nunca. En ella estaban ocultas viejos recuerdos de la Guerra Civil y de la represión. Un libro de actas del Partido republicano, el recuperado reloj y otros materiales escondidos por el temor.
Antes de deshacerse del local de baile, la familia Fernández dejaba que el partido republicano se reuniese clandestinamente en sus instalaciones para que nadie les descubriese. Supuestamente, el reloj presidía esa habitación. Cuando llegó de Buenos Aires estuvo durante muchos años presidiendo la sede de la Unión Redencionista, pero en el momento de deshacerse, se barajan dos posibilidades. Una que haya pasado a la Casa do Pobo y la otra, que su presidente, Ramón Garrido, no se integró en esta Casa y lo hizo en el centro republicano -a donde se llevó el reloj- que más tarde el salón de baile. Siguiendo la estela de esta ubicación, las piezas del puzle parecen cuadrar para que después del 36 el reloj cayese en el olvido.
Así se conservó durante años. En una pequeña habitación del salón de baile hasta que el abuelo de Vivencio Fernández cedió el local a un hermano y éste lo dividió en dos para repartirlo entre sus hijos. Uno de ellos se quedaría con el antiguo cine mudo y el otro con el salón. El primero de ellos se ha convertido en una ferretería, mientras el otro fue vendido a una familia que compró el inmueble completo, con todo lo que había dentro de él.
En su lugar levantaron el pub Inforo y lo que había dentro se lo llevaron a la vinoteca grovense Lagar da Pratería, donde descansa dese entonces sin que nadie conozca su verdadera historia y significado.