El Palomar
18 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El hombre siempre ha querido elevarse como los pájaros y surcar el aire. Parece mentira que haga cien años, desde que el hombre cumpliera su sueño y volara, cuando ahora mismo puede que haya un millón de personas sobrevolando nuestras cabezas. En la explanada del Auditorio, la fundación La Caixa ha levantado una carpa que alberga la exposición Objetivo ¡volar! Todos los que quieran acercarse, podrán visitar la muestra desde hoy hasta el 21 de agosto. Lluís Reverter , secretario general de la Fundación La Caixa, declaró que la exposición tiene un encanto especial por realizarse en Vilagarcía, porque es la primera ciudad gallega en donde se presenta. La muestra se estructura en dos partes: la banda y el espacio central. La primera ocupa todo el perímetro de la carpa. Allí, el visitante podrá hacer un recorrido por las distintas etapas por las que ha pasado la conquista del espacio aéreo. Los mitos como el de Ícaro , los inventos de Leonardo da Vinci , el globo aerostático de Montglofier y el vuelo controlado de los hermanos Wright , hasta llegar al transbordador espacial. Una explicación para un milagro El siguiente paso es la visita de la parte central de la carpa, donde se exponen los principios y las leyes físicas que han hecho posible el vuelo. El principio de Arquímedes , dice que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical similar al peso del fluído; El efecto Bernouilli, por el cual las alas tienen esa forma abombada; la velocidad límite, que corresponde a la máxima que puede alcanzar un objeto que cae al vacío, o el principio de acción reacción. En definitiva, una exposición completísima que gracias a las aportaciones cedidas por el Museo de Aeronáutica y Astronáutica del Ejército del Aire, abarca un helenco de módulos interactivos, reproducciones y objetos reales utilizados en la aviación. Hasta hoy existen sólo dos tipos de motores para el vuelo: el motor a reacción y el de élices. El general Federico Yaniz , director del Museo de Aeronáutica, ha contado en la exposición que aplicando los mismos principios que semillas, bacterias, insectos y aves, el hombre ha conseguido volar. Por ejemplo, un pulpo se mueve por el mismo sistema que un avión a reacción. El visitante podrá observar este mecanismo gracias a las reproducciones escultóricas en secuencia de calamares y pulpos. Otro mecanismo es el de la semilla de arce que al caer gira helicoidalmente y la retrasa permitiendo a la especie que se implante en otros lugares. Junto con las aves, son los ejemplos más importantes que inspiraron la invención del ala. En el mundo animal hay otro sistema similar a las élices en los espermatozoides, que para desplazarse, mueven su flagelo de forma helicoidal. El paracaídas también tiene un hueco en esta exposición, cuyo desplazamiento es similar al de la semilla de león o la ardilla voladora. El hombre lo ha utilizado en multitud de ocasiones y constitutye un pasatiempo en alza entre los jóvenes. La exposición llega a su fin con el cohete, basado en el principio de acción-reacción enunciado por Newton, según el cual si ejercemos una fuerza determinada en un sentido, obtendremos la misma en sentido contrario. Dicen que la conquista del espacio, va despacio. Mucho se ha adelantado en este campo desde que el hombre llegara a la luna. Pero todo hubiera sido imposible sin el sueño del hombre de volar y su capacidad inventiva. Hace cien años se creía que tardaríamos mil años en volar, pero nunca nadie pensó en cruzar el azul de cielo para alcanzar la ingravidez.