PINTURA ESPECIAL PINCHOS CINTAS METALIZADAS ULTRASONIDOS MINI ESPANTAPÁJAROS
17 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?orman parte del paisaje urbano y se mueven por él, como si fuesen sus únicos habitantes. Las palomas y las gaviotas han empezado a colonizar las plazas y las calles y se han apoderado de los inmuebles abandonados de Vilagarcía. Pero si los vecinos sufren en sus viviendas, los hosteleros y comerciantes ven como, cada día, las aves ensucian la entrada de sus negocios sin que nadie tome cartas en el asunto. El ingenio se ha aliado con los vecinos y, además de los elementos que se pueden comprar, los cedés colgados o las bolsas del plástico, son algunos de los elementos más comunes entre los que no se quieren gastar ni un céntimo. El problema no está sólo en que sobrevuelen la zona, lo más grave llega cuando anidan en los tejados. Carmen Meisus es comerciante en la calle alcalde Rey Daviña y asegura que el fallado y el patio de luces están llenos de desperdicios. «Lo deshacen todo. Limpias hoy y en poco tiempo vuelve a estar todo igual», indica. Esta familia cree que el Concello debería tomar cartas en el asunto y poner freno a una situación que, según Meisus, es insostenible. Su hija vive en el último piso del edificio e indica que el ruido hace que a los niños les cueste quedarse dormidos, pero recuerda momentos peores. «Cuando fueron las inundaciones, muchas cañerías no desaguaban porque estaban tupidas de la porquería», explica. Otro de los grandes focos de suciedad es la Baldosa, pero ahí, los hosteleros se han resignado y con soluciones caseras capean el temporal sin notar que su facturación disminuye. La propietaria del bar Xentes asegura que para evitar que las palomas incomoden al cliente tiene desplegado el toldo todo el año, y se compadece de ellas cuándo dice: «Tampoco ímolas matar, non?». Si hubiese que otorgar un premio al ingenio sería para el bar Román. Detrás de la barra, Fátima Ramos, dice que están hartos y por eso, Román ha instalado unas lonas que eviten el paso de los pájaros. Un cliente, a pesar de conocer gran cantidad de ahuyentadores, recuerda que fuimos nosotros los que le hemos conquistado su terreno: el mar.