Tanto el Concello de Vilagarcía como la Consellería de Medio Rural apuntaron ayer posibles soluciones para la retirada de los restos vegetales de las fincas de monte. Por lo que respecta a los más voluminosos, es decir, madera arbórea pura y dura, fuentes del departamento autonómico garantizan que el distrito forestal dispone de maquinaria trituradora para procesar leña, por lo que la sede arousana perfectamente puede hacerse cargo de ella. En cuanto a los despojos de menor tamaño, la maleza, el concejal de Xestión do Territorio, con competencias también en Medio Ambiente, Marcelino Abuín, asegura que el Ayuntamiento asumirá sin problema la retirada de esta clase de material. Es cierto, apunta Abuín, que el punto limpio de Pinar do Rei no es el lugar más adecuado para deshacerse de él, como en un primer momento se le indicó al vecino de Bamio. Juan de Dios menea la cabeza mientras baja del monte en cuestión. Nada que objetar a ninguna de las dos soluciones, siempre que se lleven a cabo efectivamente. Pero, razona el hombre, ninguna ley de estas características puede funcionar sin complementos claros -«o normal é que as cortas obriguen a facelas en inverno, que é cando podes queimar»- de índole urbanística: «Se autorizan a construir vivendas no medio do monte, é normal que pase calquera cousa, hoxe aquí, mañá a cincuenta metros e pasado o planeta desertizado».