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10 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.A UNA NO LE GUSTA el cotilleo, aunque sea periodista. Pero en política es imprescindible, porque la mayor parte de las veces, las informaciones no salen de las fuentes oficiales, sino de los mentideros y los pasillos. Y en esos corrillos he oído de todo sobre Enrique León. Cosas malas y cosas buenas que no voy a repetir aquí porque, como dije antes, no me gusta cotillear, y menos que eso, airear asuntos muchas veces privados o que no dejan de ser meras opiniones. Pero sí les diré que las cosas malas las oí, sobre todo, en la campaña electoral, cuando Enrique León era candidato. Y las buenas las escucho ahora, tras su dimisión. Y eso sí me preocupa porque, o bien ahora sólo me topo con los que hablan bien, pero son distintos de los que hablaban mal, o cambiaron de parecer movidos por las circunstancias. Y si tanto le quieren, ¿por qué no le dieron más votos? Quizás con más apoyo electoral y sin tener que hipotecar cualquier movimiento a los pactos con la oposición, ni el alcalde se iría ni el PSOE se lo pediría. Quien decide son las urnas.