El PSOE anuncia medidas contra su portavoz, que violentó entre abucheos el pacto con el BNG Angueira lamenta «este circo» y la alcaldesa pide una semana para formar gobierno
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El grupo socialista de Pontecesures, encabezado por el ex independiente Luis Ángel Sabariz, ignoró el pacto al que su partido había llegado con el BNG y, además de negarse a darle su apoyo al nacionalista Luis Álvarez Angueira, el más votado en las elecciones, respaldó a la única candidata que podía arrebatarle el puesto: la independiente Maribel Castro, que sólo obtuvo su acta, siendo la lista menos votada de las cuatro que concurrieron a las elecciones municipales. La nueva alcaldesa tomó el bastón de mando entre los abucheos de los presentes y pidió una semana para decidir cómo formar gobierno. De nada sirvieron las reuniones hasta altas horas de la noche, y ahora el PSOE anuncia medidas disciplinarias contra su número uno en Cesures por una actitud «que lamentamos», apuntó el secretario provincial del PSdeG, Modesto Pose. El equipo de Angueira fue el primero en llegar al Concello. Media hora antes de que comenzara la sesión, charlaban animadamente con la independiente. En la cara del entonces regidor en funciones se veía el nerviosismo. Minutos después llegaba el equipo de PP y, a la hora en punto, el del PSOE. Sus ediles no se pararon ni a saludar al resto y se limitaron a ocupar sus asientos a toda prisa. Llegó el momento de presentar las candidaturas. PP y PSOE anunciaron al unísono que se retiraban de la lucha por la alcaldía, y las cosas quedaron claras para el público presente, que inició los abucheos. El resultado de la votación ya no sorprendió a nadie: BNG cinco votos, Maribel Castro seis. Las opiniones del público subieron entonces de tono. «Tongo, tongo», «¿para iso queredes que vaiamos a votar?» y «fuera, fuera» acompañaron a la alcaldesa junto con calificativos como «pesetera». Angueira pedía silencio mientras no dejaba de hablar por el móvil y la nueva regidora intentó decir unas palabras. «Sei que hai moita xente á que lle colle por sorpresa, pero a min tamén», explicó. Lamentó la actitud del público y agradeció a socialistas y populares sus apoyos. También tuvo palabras para el ex regidor, con quien compartió gobierno en los últimos años, y apostó por «un goberno estable e de prosperidade», concluyó. En el salón seguían oyéndose gritos y abucheos y la policía local pidió a algunas personas, demasiado nerviosas, que abandonaran la sala. Castro se refugió en uno de los despachos, acompañada de su gente, desde donde hizo sus primeras valoraciones. Reiteró su sorpresa, pero se mostró dispuesta a negociar para sacar adelante el gobierno, ahora inexistente, aunque no quiso especificar con quien. «Ignoro se todo isto é froito do resentimento, pero gobernei con Angueira dous anos e non houbo tiranteces. Conto coa súa colaboración para levar a cabo proxectos que empezamos xuntos», aseguró. Negó también que hubiera mantenido conversaciones con los socialistas y se mostró dispuesta a marcharse si las cosas no funcionan: «Se non estou contenta co que estou facendo estaría disposta a deixalo», aseguró. El ya ex alcalde, por su parte, considera que a esta situación se ha llegado por el resentimiento «do PSOE e do PP por no gañar as eleccións e agora intentan facer un circo». Añadió que «aquí xa non se fai política, son todo personalismos» y se mostró dispuesto a «facer labor de oposición como corresponde. Entrei e perdín». A la salida esperaba todavía el público. Angueira abandonó la casa consistorial entre los aplausos de sus partidarios, que gritaron: «O Bloque non se vende». Por su parte, el portavoz del Partido Popular, Rafael Randulfe, se negó a hacer valoraciones, aunque aseguró que seguirá como concejal y que no dimitirá, como sí hizo hace cuatro años. Mientras, el secretario de organización del PSOE y ex concejal, Óscar Gerpe, calificó el pacto de «anti-natura». «Hacer listas sólo de independientes tiene sus problemas», aseguró al tiempo que quiso dejar muy claro que «el Partido Socialista aquí no intervino para nada».