Los ricos brotes de O Castrove

Jaime Velázquez POIO

AROUSA

Reportaje | Los caballos arruinan la reforestación Las manadas de equinos de los montes de Poio han malogrado el 30% de los árboles que se han replantado. Los comuneros de Combarro quieren prohibir su entrada en sus terrenos

02 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El hambre aprieta a las manadas de caballos que campan libre por el Monte Castrove. Sin a apenas alimento por la pérdida vegetal debida a los incendios del verano pasado, los animales han encontrado un auténtico vivero en las replantaciones forestales que está realizando la comunidad de montes de Combarro. El ganado llega atraído por los tiernos brotes de los cerezos, robles, castaños y fresnos, que no llegan a superar el metro de altura. Así, los caballos han malogrado ya el 30% de las primeras 3 hectáreas que han replantado los comuneros hasta ahora. Al parecer, los caballos descienden también a las fincas de la parte alta de Combarro y arruinan los cultivos de los vecinos. «Tivemos que instalar xa un kilómetro e medio de peches para impedir a entrada do gando», explicó ayer Claudio Quintillán, presidente de la comunidad de montes. «É un coste moi alto, pero sobre todo nos preguntamos qué imos facer cando repoblemos as 200 hectáreas do Castrove». Quintillán señaló que los ejemplares vegetales comidos por los caballos jamás llegarán a tener la fuerza adecuada para convertirse en adultos. Por esta razón, los comuneros acordaron en su asamblea del sábado pasado, instar a la Xunta a que prohíba el acceso de los animales a sus montes. Los caballos, además, llegan desde otras partes del municipio o desde Concelllos cercanos, puesto que ninguno de los comuneros de Combarro posee ganado. Trancas y cadenas ilegales Pero no es únicamente el apetito de las manadas de caballos lo que está dando al traste con la repoblación. También son las trancas y cadenas que los propietarios colocan a sus animales para impedir que corran y sea más fácil atraparlos. Las piezas de madera y los eslabones metálicos que llevan atados a sus patas dañan también seriamente el cultivo forestal, pero también causan heridas a los propios caballos. Claudio Quintillán recordó que este tipo de instrumentos están prohibidos, por la agresión que supone al ganado, y afirmó que presentarán una denuncia ante el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) contra los dueños de los equinos que habitan en los montes de Combarro.