El coro del Liceo da el do de pecho

La Voz

AROUSA

FOTOS: MARTINA MISER

El Palomar

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Ayer nos colamos en los ensayos del coro del Liceo Casino. Nos gusta colarnos en los sitios, qué le vamos a hacer, pero la verdad es que merecía la pena. Resulta que la coral liceísta, como ya pudieron leer en este periódico, ha sido seleccionada para participar en la ópera La Traviata, que se representará en el Teatro García Barbón de Vigo el próximo viernes día 30. El acontecimiento es bastante importante porque hacía treinta años que la ciudad olívica no tenía una temporada estable de ópera y la obra de Verdi será la que abra el programa. Los ensayos se realizaron ayer en los salones de la sociedad y correspondían a la escena del acto segundo (segundo cuadro). Los miembros de la coral vilagarciana estuvieron a las órdenes del maestro Figueroa (director de escena), el señor Martín (coreógrafo) y la señora Vallalta, que ejerce de regidora y de pianista acompañante. Los ensayos continuarán la próxima semana, pero ya con la Orquesta Sinfónica de Gijón y los solistas en el escenario donde se representará la obra. Es la segunda vez que el coro del Liceo Casino representa esta ópera, en la que ya intevino en octubre de 1998 con motivo de los Festivales de A Coruña. De la música a la escritura y de Vilagarcía a O Grove. En la mañana de ayer se celebró en la localidad meca la entrega de premios a los ganadores del Manuel Lueiro Rey. La galardonada en esta ocasión fue Mariña Pérez Rei, con su obra Canícula, mientras que Xavier Franco, autor de Aínda, quedó finalista. La anécdota surgió en el acto de entrega. Según el programa, Xesús Alonso Montero, presidente de honor del jurado, era el encargado de abrirlo, pero llegaba la hora prevista y no aparecía. El intelectual lo explicó después: se perdió en los vericuetos de la vía de alta capacidade do Salnés. El hombre, que al final llegó con media hora de retraso, venía desde Santiago, pero se lió. Primero acabó en las calles de Vilagarcía y después en las de Cambados, con lo que no pudo comparecer en la localidad meca tan puntual como suele acosumbrar. Pero los problemas de Alonso Montero no concluyeron ahí. Al finalizar la entrega, los organizadores ofrecieron a los presentes un pincho en las instalaciones del Restaurante Solaina. Hacia allí se encaminaron todos, pero a Alonso Montero no le avisaron que era en el nuevo local, fue al viejo y tuvo que andar de más otra vez.