ENTRE LÍNEAS | O |
10 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LLEVO una semana de vuelta al pasado. Al mismo tiempo, casi el mismo día, se me estropeó el lavaplatos y el termo del agua caliente. Uno no sabe lo enganchado que está a los avances de los tiempos modernos hasta que no puede contar con ellos. Una semana fregando a mano y calentando calderos de agua te lleva al pasado casi de la misma manera que me hace recordar el peor de nuestros pasados todo este clima de tensión y crispación en el que andamos metidos los españoles. Creo que no tener ni calma ni templanza, creo que el volver a ver ondear el aguilucho y volver a oír cantar el Cara al Sol a chavales de no más de quince años es, a la democracia, lo mismo que a la vida cotidiana tener que lavar a mano o ducharse con agua fría. Un retroceso. Confieso que me da miedo todo lo que está pasando. Todos esos gritos, todos esos insultos, toda la demagogia con la que somos capaces de atacarnos unos a otros. Es alucinante lo que cuesta llegar a tener lavaplatos y agua caliente en una casa y lo rápido que se puede estropear todo. Igual pasa con la democracia.