ENTRE LÍNEAS | O |
27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.DICEN que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. El refrán es imposible de concretarse en hechos cuando la piedra estaba en la carretera, ya sea en forma de imprudencia o de fatalidad, y se lleva por delante la vida de un conductor o un peatón. Sin embargo, sí es posible que otra persona tropiece con esa misma piedra y corra la misma suerte fatal que el anterior. Cuando eso ocurre lo llamamos punto negro y el mero reconocimiento de este hecho resulta escalofriante. Cómo podemos saber, constatar y certificar que hay un lugar en el que se producen muchos accidentes de tráfico, en el que muere mucha gente, y no hacer nada. Cada muerte, cada herido en uno de esos vergonzantes y dolorosos puntos negros es un escándalo. Un fracaso. A veces, la solución es tan poco complicada como colocar un paso para peatones elevado, un radar fijo, cámaras de televisión, un semáforo, cambiar el peralte de una curva, asfaltar la calzada u otra obra menor. Pero parece que preferimos poder seguir llamándole punto negro. Incomprensible.