La inclusión del centro en la red de residencias de la Xunta podría ser la única solución a la crisis

La Voz

AROUSA

En una reunión que mantuvieron el año pasado el alcalde de Vilagarcía y el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana planteó la posibilidad de que el asilo de Vilagarcía pase a formar parte de la red de residencias de la Xunta de Galicia, con lo que la gestión del centro pasaría a ser, directamente, competencia de la administración autonómica. La iniciativa permitiría, por una parte, solventar la crisis en la que está sumido el centro y, por otra, ofertar a la Xunta los terrenos anexos al edificio actual, lo que permitiría ampliar las instalaciones en un emplazamiento privilegiado, en el centro de la ciudad, y ahorrándose la compra de una parcela. La de la finca de la calle Ramón López Piñeiro suma 400 metros cuadrados que, a la hora de edificar, permitiría alcanzar los dos mil metros útiles y duplicar el número de plazas que hay ahora en la residencia. Muchos de los servicios de los que dispone ya el asilo, como la lavandería o la cocina, se pondrían también a disposición de la Xunta, que también ahorraría gastos en este sentido. De momento el BNG sigue interesado en llegar a un acuerdo y mantiene negociaciones con Vicepresidencia encaminadas a tal fin. Cuando el alcalde se reunió con Quintana se manifestó también a favor de esta solución, pero Javier Gago es el presidente del patronato, y la fundación tiene otros muchos miembros que no ven clara la cesión a la Xunta de las dependencias vilagarcianas. Ayudas Para la residencia también supondría un balón de oxígeno que se incrementasen las plazas concertadas con la Xunta. En el asilo de Vilagarcía, pese a los escasos recursos de sus residentes, sólo hay siete plazas concertadas. La intención de los miembros del patronato es conseguir que, al menos, se llegue al 25% de las disponibles. Esas plazas pasarían a ser financiadas directamente por la Xunta de Galicia y ocupadas únicamente por personas que cumplan con los requisitos que se exigen en las bases que las regulan. La escasez de plazas concertadas obliga a veces a buscar a los residentes un hueco en otras residencias que sí tienen una oferta mayor a raíz de los convenios con la Xunta. Los traslados desde la residencia de Vilagarcía o los ingresos en otras localidades cuando los familiares viven en la ciudad arousana crea a veces malestar entre los parientes, que prefieren tener a sus mayores cerca para visitarlos con asiduidad. Y a todo ello se suma una última cuestión, la Ley de Dependiencia que obliga a una atención digna de las personas mayores y sin recursos. Pero de momento se desconoce cómo se van a gestionar los recursos con la nueva normativa.