Las veinte maneras de timar

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Vecinos estafados en la comarca A muchos arousanos les quitaron dinero con malas artes; el ingenio del estafador va del tradicional timo de la estampita a las sofisticadas nuevas tecnologías

08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La Cámara de Comercio de Vilagarcía advirtió esta semana de las denuncias que le habían llegado de empresarios de la comarca, que habían recibido llamadas en nombre de la entidad cameral en las que se les solicitaban una serie de datos para, supuestamente, tramitarles subvenciones con motivo de las inundaciones sufridas el pasado mes de noviembre. Por supuesto, se trata de una inventiva más de quienes ponen el ingenio al servicio de la estafa. En los últimos años han sido muchos los arousanos que fueron víctimas de un timo, y muchos también los ardides utilizados por los estafadores para hacerse con el dinero de los ciudadanos. Más de una veintena de esas artimañas han sido denunciadas por los estafados. Y hay de todo, desde los métodos tradicionales que, sorprendentemente siguen funcionando, a las más sofisticadas y modernas tecnologías. Lo más fácil y, que suele dar buen resultado, es solicitar un donativo en nombre de una buena causa, por eso han sido muchas las veces que se pidió dinero en nombre de Cáritas o de la Cruz Roja, aprovechándose así el timador de la buena fe de la víctima. También suele funcionar el método que se emplea, sobre todo, en verano, cuando las comisiones de fiestas piden dinero entre los parroquianos. Muchos han sido los incautos que dieron una aportación sin asegurarse de que quienes se la pedían eran, en efecto, miembros de la comisión. Otras veces se viste la estafa de una apariencia legal en nombre de la Policía, el Ejército o la Xunta. A veces es para vender temarios de oposiciones -se suele engañar al comprador asegurándole un puesto de trabajo- y otras, con el fin de conseguir publicidad para revistas oficiales que, en realidad, no existen. Muchas veces se trata de publicidad engañosa. En la comarca se denunció a publicaciones legales pero que llevan nombres como Sanidad y Consumo o La Hacienda que tratan de engañar al cliente para que crea que, en realidad, son organismos oficiales. Los billetes falsos, por supuesto, también llegaron a la comarca. Desde los de cien euros que se presentan en un comercio para llevarse el cambio legal a las monedas extranjeras -liras o rupias- similares a las de dos euros, y que incluso engañan a las máquinas expendedoras. En los últimos años se multiplicaron las denuncias contra empresas de telefonía, que a veces se aprovechan incluso de personas mayores para hacerlas clientes de un servicio al que no se abonaron conscientemente. Pero también hay listillos que invitan a la víctima a marcar unos números que, de forma automática, les da acceso a su línea. La última moda es la de Internet, una red que permite estafar a desconocidos ofreciéndoles trabajos poco fiables. Las nuevas tecnologías, además, permiten duplicar tarjetas de crédito y hacerse con los datos bancarios del cliente. Espabilados hay muchos. Hubo quien se llevó parte de la compra del súper y dio una dirección inexistente en la que entregar el resto y pagar la cuenta, y hasta quien le quiso colar a un vendedor de la ONCE un billete supuestamente premiado con la fecha cambiada. Y en el timo de la estampita cayeron varios vecinos de la provincia. Por increíble que parezca.