ENTRE LÍNEAS | O |
06 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.COMPRENDERÁN que para un tipo que se apellida Melchor el de Reyes es un día especial. Cuando mis sobrinos eran pequeños, les enseñaba el DNI para demostrarles que era familiar del Rey Melchor e intentar que se portaran mejor. Ahora son mayores, pero sigo sacándole partido a mi apellido. Un amigo que me tiene fichado en su agenda del móvil por un simple Melchor logró que sus sobrinos, Álvaro y Andrea, se convencieran de que yo era el mismo Mago de Oriente. Me llamaron y pude charlar con ellos. Les dije que se habían portado bien y que Gaspar, Baltasar y yo les agradecíamos mucho el turrón y el agua que nos dejaron. Como son niños, son geniales, y ellos me preguntaron que cómo eran mis casas y que qué hacíamos en verano. Les respondí que vivíamos en un palacio y que en agosto nos íbamos de vacaciones. A través del móvil pude percibir que les hacía mucha ilusión hablar con lo que ellos creían que era el Rey Melchor. Eso sí, no tanto como a mí ser por un día protagonista de su infancia, que es, como dijo el filósofo, la única patria que existe.