Un restaurante de Culleredo sufre el «simpa» del siglo: «Me dejaron a deber 7.000 euros»
GALICIA
El Tropicaña acogió el cumpleaños multitudinario de una niña cuya madre aseguró que pagaría de madrugada, pero no lo hizo
01 sep 2026 . Actualizado a las 17:32 h.Carol Sao Luis tenía motivos para sospechar del terrible desenlace. Pero también para creer en la buena voluntad de una mujer que, según le contó, solo quería que su hija de cinco años tuviera el mejor cumpleaños del mundo tras una mala racha. La propietaria del restaurante Tropicaña, en Orro (Culleredo), acaba de vivir su fin de semana horribilis después de un evento multitudinario que costó 7.000 euros y que nadie le pagó. Rota de angustia, ayer presentó una denuncia en la policía por un delito de estafa.
Aunque el sábado fue el día maldito en este local especializado en carne a la brasa, la rocambolesca historia comenzó a principios de agosto. «Nos llamó una mujer que quería organizarle el cumpleaños a su hija. Nos dijo que era importante que fuera una gran fiesta porque hacía poco tiempo se había muerto un familiar y estaba muy triste. Su intención era invitar a mucha gente y que hubiera de todo, nos contrató todos los servicios extra». A esta hostelera le pareció raro que no pusiera ni una sola pega. «Todo era sí y de todo quería más: del marisco, de la carne, de las tartas, del aperitivo y de la barra libre. Es cierto que algo me inquietó, pero como le pedí fianza [de 500 euros] y la abonó, en cierto modo, decidí no darle más vueltas».
El día del gran evento llegó y con él los más de 80 invitados, que se lo pasaron de miedo dada la magnitud del evento. «Además de toda la comida había hinchables para los niños, botellas personalizadas y se sirvió alcohol sin parar durante casi tres horas», cuenta Carol. Pero con el fin de fiesta llegó la tensión. «Ya era tarde y yo me quería ir a casa, así que le dije a la mujer que había que hacer cuentas. Fuimos a otra zona y ahí me contó que había discutido con su pareja, que era él quien llevaba las cuentas y que no podía pagarme porque en ese momento no tenía dinero, pero que de madrugada como muy tarde lo haría».
Entonces, la propietaria del Tropicaña le comentó la situación a su marido, y mientras trataban el asunto, el grupo —aún numeroso, unas 40 personas— se fue del local, incluida la deudora. «Me dio tiempo a hacerle una foto a la matrícula del coche, porque sabía que me podía hacer falta si quería poner una denuncia, como ha acabado ocurriendo». Lo prometido por la responsable del cumpleaños quedó en agua de borrajas y, conforme pasaron las horas, Carol se dio cuenta de la gravedad de los hechos. «Empecé a hablar con ella por WhatsApp y a decirle que iría a la policía. Se limitó a contestarme que nosotros no les habíamos dado los servicios pactados».
Finalmente, Carol Sao Luis, que además ha facilitado imágenes a este periódico demostrando que le dejaron el local destrozado, acudió a una comisaría. «La policía ya tiene localizada a esta persona, y me han dicho que seguramente se trate de un delito de estafa. Ahora a ver qué ocurre, porque 7.000 euros es muchísimo dinero para un negocio como el nuestro y estas cosas no pueden pasarse por alto». Y termina: «Pese a todo, me gustaría que mi caso sirviera de altavoz porque los simpas son demasiado habituales, aunque espero que nadie vuelva a sufrir uno tan terrible como el mío».