Un paseo de la mano de James

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | Presentación del libro «A Vilagarcía das vellas postais» La segunda edición de la obra de Manuel Villaronga supuso un recorrido en imágenes y palabras por la historia de una villa que siempre soñó con ser ciudad

15 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Si la importancia de las ciudades se midiera por los libros que hay escritos sobre ella Vilagarcía sería la capital de Galicia y se codearía con las grandes urbes del mundo. La segunda edición de A Vilagarcía das vellas postais , de Manuel Villaronga, es una obra con tanta calidad y profundidad que el editor Antón Mascato, de Edicións do Cumio, considera que «non hai en Galicia un libro destas características sobre ningunha outra cidade». Mascato ha viajado mucho y ha leído aún más, por lo que su opinión es más que relevante. El auditorio de Vilagarcía acogió ayer la presentación de lo que, en palabras del autor, «es más un libro nuevo que una segunda edición». Manuel Villaronga estuvo acompañado por el alcalde, Javier Gago, y por Antón Mascato, de Cumio, así como por un nutrido público que abarrotó la sala. El libro es bueno, pero la presentación fue casi mejor. Villaronga utilizó al personaje central de su obra, el inglés James, para proponer todo un recorrido por la historia reciente de la ciudad y de cómo se fue transformando desde pueblo de pescadores a villa y por fin en ciudad. James es la primera postal del libro. Un militar inglés que se retrató junto a unas mujeres gallegas de la época y envió el documento a su familia. Pero si miramos más allá, como propone Villaronga en este libro, nos daremos cuenta de que entre aquella imagen y las que los británicos se hacían rodeados de negritos en África hay bien pocas diferencias. Al menos no las hubo para James en los tiempos en los que se tomó la fotografía. Mirar más allá propone un juego inteligente y apasionante: deleitarse con viejas imágenes de la ciudad y mirar más allá gracias a los textos que añade el autor. Y mirando más allá se descubre que las obras del puerto que hoy consideramos un error eran el orgullo de los vilagarcianos de la época, o que el muelle de hierro que tantas nostalgias evoca hoy era un estorbo para sus contemporáneos. La historia te da estas sorpresas. Ver lo que las postales no dicen es la mejor manera de descubrir una historia que pocos conocen como Manuel Villaronga. El historiador y periodista es posiblemente la persona que mejor conoce cómo la Vilagarcía de los siglos XIX y XX llegó a ser la ciudad que es hoy en el siglo XXI. Pero lejos de ofrecer un texto sesudo e inasequible para la mayor parte de lectores, ha escogido un modelo que, por estar acompañado de imágenes y por proponer una redacción brillante y divertida, engancha desde el primer momento al lector. A Villaronga se le nota su pasión por Vilagarcía. Un entusiasmo que parece haber contagiado a su personaje, James, a quién al final de la presentación preguntó en qué ciudad le gustaría vivir. El inglés, que oteaba la espectacular estampa de la ría de Arousa desde el monte Xiabre, dijo que no sabía, pero que de lo que sí estaba seguro es de que quería morir en Vilagarcía. Seguro que llegó a esa conclusión tras leer el libro de Villaronga.