Crónica | Un restaurante bajo el agua El libro de reservas de la Parrillada Umia echaba humo. Pero llegaron las inundaciones y la campaña navideña zozobra. Día sí, día no, el mal tiempo fuerza a Eduardo a anular una cena
08 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ilagarcía, Caldas, Cambados y O Grove han acaparado, en mayor o menor medida, el protagonismo mediático durante la crisis de las inundaciones. Sin embargo, las riadas han afectado a muchas otras localidades. Meis es una de ellas. Y qué decir de las áreas más próximas al Umia, ésas que tiemblan con cada creciente del río. El via crucis que padece un restaurante clásico de la comarca, la Parrillada Umia, es suficientemente ilustrativo de las dificultades que están provocando las lluvias. El lunes 27 de noviembre, el establecimiento sufrió la primera y peor acometida del agua. «Aínda estamos facendo a avaliación para levar as facturas ao perito o luns, pero así, por riba, os danos ben poden andar polos trinta ou cuarenta mil euros», lamenta Eduardo Buceta, que regenta el negocio hostelero junto a su esposa, Piedad Charry. La bodega fue literalmente arrasada. Las riadas se llevaron por delante congeladores, lavadoras y cuantos electrodomésticos daban servicio al restaurante. La mercancía, almacenada para hacer frente a la notable demanda de la temporada navideña, se arruinó por completo. Así que Eduardo no ha tenido otro remedio que adquirir nueva maquinaria y llenar otra vez la despensa. ¿Se solucionarán los problemas antes de que se inicien las Navidades? Complicado. «O aparcamento ten ata un metro de auga, así que, aínda que tiñamos o libro de reservas copado, xa levamos catro ceas anuladas». No sólo las precipitaciones se ceban con la parrillada. Las escorrentías de la carretera corren hacia el local, la presión ha aumentado con la instalación de una traída a cargo del Concello. «O alcalde di que hai que agardar a que o tempo levante. ¿E mentres, que?». Tuberías en Bamio Pero estos días la tragedia tiene muchas caras, y otro de los rostros de la desesperación es el de María Teresa Sanz Vidal, una vecina de Bamio que lleva años conviviendo con las inundaciones y enfermando por culpa de ellas. Pero en las últimas semanas el problema alcanzó tintes que la propia perjudicada llegó a calificar como «una situación ridícula». Hay una tubería del antiguo sistema de canalización que da directamente a su casa; normalmente no echa agua, porque está inutilizada, pero con las inundaciones de los últimos días, su vivienda se ha convertido en un pozo y se ha quedado sin muebles. La culpa, según ella, la tiene precisamente ese conducto, que está recogiendo el agua que baja de las fincas de Bamio y las escupe en las puertas de su vivienda. Asegura que la policía local ya fue tres veces a su casa, y que también le visitaron del departamento de Obras del Concello, pero que nadie quiere meter mano en el asunto. «La culpa es del señor Barcala, el de Obras -asegura-; que no quiere sellar el conducto, dice que por no perjudicar a los vecinos, cuando ésa es una tubería muerta que ya no se utiliza. Y a ver a mí quién me paga los desperfectos, que yo no soy rica».